El final de “Silent Hill” siempre me ha resultado encantador.

Ahora, cometeré lo que solemos llamar “una lobada” es decir, referenciaré un producto norteamericano con una historia típicamente colombiana. Semejante mezcla siempre suele dejar un profundo sinsabor en la garganta.

Fuera del pésimo guión, y de algunas malas actuaciones, Silent Hill me encanta. Siempre la he tomado como predilecta por la tonalidad de su atmósfera, y por ser una crítica "contundente" al fanatismo religioso.

 Además adoro el infierno, el pecado, los fantasmas, todo aquello que demarca también algunos de mis miedos personales y que me devuelven en algo a las historias que viví de pequeño. La historia de la religión católica y sus métodos de control. Armero es un símbolo de la muerte; a su alrededor rondan charlatanes como buitres sobre la carne descompuesta.

No podría relacionar las dos historias sin la anécdota del padre Pedro María Ramírez Ramos, asesinado el 10 de abril de 1948  a machetazos. Mis abuelos, fanáticos de aquel santo, siempre me dijeron “la desgracia cayó sobre armero desde el día que los liberales lo asesinaron”

Aquel fue el gran e imperdonable crimen liberal.  La mancha de la culpa que cae sobre un pueblo entero. A quien le importa si mueren inocentes o no. La perturbación de un santo merece en sí un buen acto de crueldad divina. Nunca he logrado averiguar que tanto mérito tuvo su asesinato. Eso me remitiría a empolvados archivos que no he leído. 

Hará unos diez años vi un artículo del espacio que hablaba de un médium y su experiencia en Armero Tolima, pueblo que fue devastado por una erupción la noche del 13 de noviembre de 1985. Semejante  ridícula idea me fascinó.

Según el médium, las personas en Armero seguían viviendo vidas normales, ignorando totalmente lo que había sucedido. “pudo ser para ellos sólo una pesadilla”  decía “ellos no recuerdan, y no han salido de su pequeña cárcel,  viven y cada una de sus cosas siguen  atadas a un día eterno”

Aquel buen charlatán encontró una excelente justificación para conmover a todas las personas que perdieron  un ser querido en Armero. Y aunque sea un canalla su argumento me encantó desde la primera vez que lo escuché. Desgraciadamente lo que pude yo imaginar a nivel literario ya está reducido al argumento central de “Silent Hill” No quiero promover ese tipo de farsas, pero me siento a gusto con la historia. Desde Sodoma y Gomorra, me han fascinado las historias de los pueblos destruidos.
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