sábado, 13 de septiembre de 2014

Zdzislaw Beksinski




 Zdzislaw Beksinski
Homenaje.



 No hay preguntas.
 Ni fantasmas.
 No hay moral.
 No existen recuerdos.
 No hay sentido.
sólo carne reseca
Sólo imágenes desde la periferia
Sólo gritos y cuchillos, y
Asteroides fecundando la tierra moribunda.
Fuiste testigo, de
Dioses muertos y catedrales en ruinas, de
Sacerdotes escondidos tras
el misterio y la gangrena.
“todo está condenado a desaparecer conmigo”
—Después de todo,
            Toda existencia es una ecuación
 Que inevitablemente
 Colapsará en ceros—
Toda vida es en sí misma
 Un holocausto.
Una aberración.
Tú lo sabías.
 Eras un profeta.
La verdad te había envilecido.
Las misterios envenenaron tu mente
 En fracciones de segundo.
 Y mientras morías, en tus pesadillas,
 Pasaste días enteros cosechando aquellos
Retratos de tu destierro.

"No me conozco, no estoy interesado en hacerlo"
Toda moralidad me repugna, y sin embargo
 Toda forma creada  por mí es una fábula.
Una fábula marchita en donde lo vivo
Serpentea y se desquebraja.
 En esencia, repugnante.
 Arrastrándose sobre el desierto y el hielo,
sobre el fuego y la niebla. 
Semejante a la arquitectura de una calavera.
 Asechando, inexpugnable,
Como un demonio insurrecto
    Contemplando la orfandad del mundo
 y el silencio del abismo...
Esperando el anhelado colapso
De la última molécula, y la
Última respiración
De lo insalvable.


Oscar M Corzo 
12 de septiembre del 2014
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