La Tempestad ( poema)

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 la Tempestad. 
                                           a  H. P Lovecraft 

Nadie entendió la oscuridad
Hasta que él escupió en los ídolos de barro.
Luego alzó los brazos y gritó muy fuerte,
Como hablándole a los Astros.
Las estrellas no existían para él y
Él no existía para las estrellas:
La apatía gobernaba el cosmos.
Civilizaciones extintas,
Musgo fétido y tentáculos.
Él sabía que el cielo y el infierno perecerían tras
Sus palabras.
No había magia en la materia,
No hay realismo en lo diabólico.
Ninguna coherencia en la deidad.
Por eso
La indiferencia y la soledad
Construirían un nuevo caos reptante.
Algo digno de esta inmensidad imposible,
Algo que ridiculice este
minúsculo instante,
Naufragio silencioso en un océano de sombras.
 Porque
Somos un espejismo en el tiempo.
Alguien debía recordarlo.
Alguien debía crear una parábola
Para esa verdad insoportable.

Miles de otras razas
En el transcurrir de los eones
Se habían creído dueñas
Del suelo bajo sus pies:
¡Cuanta inocencia!

Aborreces a tus semejantes.
Ese desprecio alimentó tus pesadillas.
Entonces pronunciaste por primera vez,
Sus nombres secretos;
“Azathoth. Cthulhu. Niarlatothep”
El suelo tiembla bajo tus palabras
He creado  a los dioses,
Y con ellos,
Miles de abismos;
Ya nadie verá de nuevo el cosmos
Sin sentir escalofríos
Luego alzaste tus hijos al cielo
Y te pusiste de rodillas
Para adorarte a ti mismo.
“Soy el primer primordial”
Una sentencia visceral,
Una victoria inútil
En un universo sin sentido.
Todo morirá tras de ti,
No puedes evitarlo:
"La tempestad se avecina"
y aún estamos ciegos.


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