Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora. 

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas. 

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida. 

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura. 

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. 

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
0


Contra la censura de Coetzee me llevó a un nombre con el que no me encontraba desde hace muchos años. Me refiero a Geoffrey Cronjé, tratado en el capítulo “ el pensamiento del Apartheid”


Cronjé era muy admirado por Miguel Serrano, un hitlerista latinoamericano que leí bastante hace algunos años y del que destacaré aquí un texto llamado “Nacionalsocialismo, única solución para los Pueblos de América del Sur” el libro es un panfleto corto comparado con sus demás textos, sutilmente violento y lleno de falsificaciones históricas, que como mi amigo Santiago alguna vez señaló “ habría que leer como literatura muy imaginativa” Serrano mostraba una desconfianza con todas las ciencias provenientes del mundo judío, excepto con el psicoanálisis. Fue muy influenciado por el espiritismo de Jung ( del que fue intimo amigo) creando una híbrido esotérico bastante consistente dentro de sí mismo, pero débil debido a los supuestos de sus fuentes.


Cronjé y Serrano representan dos formas de racismo que se confrontan de la siguiente manera,


Serrano parte del hitlerismo esotérico, de las escuelas mistéricas y el psicoanálisis; sus principales fuentes son su amistad con Carl Gustav Jung (de quien, como ya mencioné, heredó un montón de supercherías absurdas) y su cercanía con la teosofía de Blavatsky. La palabra correcta para definir a Serrano es la de sincretismo; en su teoría racial caben Jacques de Mahieu, los ovnis, el hinduismo, el indigenismo y Nietzsche...


 El discurso de Serrano convierte a la raza aria en un estado espiritual al alcance de los mestizos, un punto ideal al que puede llegarse a través del trabajo espiritual, y por tanto al alcance de los latinoamericanos (por ello es un ideólogo importante en la mayoría de grupos radicales de extrema derecha en nuestro continente)


Serrano además tuvo cierta paranoica lucidez para muchos aspectos del capitalismo contemporáneo. En su opinión, el capitalismo y el comunismo eran distintos estados de una utopía totalitaria creada por judíos banqueros. Los bancos modernos centralizarían la economía en dinero virtual administrado por una inteligencia artificial, un dios-golem todopoderoso que centralizaría la riqueza de todo el mundo para realizar operaciones ficticias fácilmente manipulables a sus intereses. La función del capitalismo es crear la desesperación financiera que obligue a las clases medias a arrojarse al comunismo  como única forma de llegar al dios-golem judío. Este argumento, de manera codificada lo he escuchado tanto en Le Pen como en algunos representantes del Golden Dawn.


Cronjé hace parte de la iglesia reformada holandesa. Debido a que en Sudáfrica si existe cierto grado de pureza racial, sus textos ya no hacen del ario un estado espiritual, si no una realidad biológica que debe defenderse, pues debe impedirse por completo la mezcla sanguínea con razas inferiores. Cronjé estudio en Alemania durante los años treinta y ello es perceptible dentro de sus escritos. En su libro “ una separación justa” expone además para su racismo un argumento teológico. Si dios creó a los pueblos separados no hay razón para juntarlos. La historia de la torre de babel es la demostración capital de que a dios le desagradan las mezclas raciales.


Ambas formas coinciden en la necesidad de la separación racial como forma de ordenamiento territorial donde los blancos pueden tener una mejor posición sobre las demás razas, pues de ellos depende el control principal de la sociedad. En Cronjé es visible una preocupación por la diferenciación racial pues al mezclarse los blancos pierden de vista los criterios de separación racial. Resumo su pensamiento así “cuando los blancos pobres tienen la misma condición social que los pobres negros, no ven problema en mezclarse, y así la raza lentamente se degenera” este fundamento dio pie al apartheid


Aunque Serrano era blanco y de ojos azules, Cronjé lo acusaría de ser un infiltrado que amenazaría con su simple existencia la pureza de la raza debido a los genes “no blancos” de sus antepasados.


¿No es un poco particular que sea el racismo cristiano el que alegue motivos biológicos para su prejuicio y sea el racismo “laico” de Serrano el que trate de disiparlos?


Esta introducción sólo tiene el motivo de exponer que no existe un solo racismo uniforme, existen múltiples formas de racismo y cada uno de ellos trata de oponerse a un poder y congraciarse con otro. Sin embargo, en el epicentro de todos los racismos casi siempre está Europa y la raza blanca. En el top 20 de los países más racistas del mundo, hay tres excepciones a la tradición occidental. Ruanda (y no sería exacto separarlos, pues su racismo fue un arma colonial) China y Japón ( de los que no digo mucho pues no tengo mucha información)


Si separamos a los hombres no por su raza si no por su capacidad adquisitiva, ¿no crea el capitalismo guetos muy parecidos a los que crearían Serrano y Cronjé?Bueno, en realidad serían equivalentes sólo si pasamos de largo los medios abusivos discriminatorios y violentos que usaron los racistas para defender sus espacios libres de otras razas. El capitalismo en cambio encontró formas mucho más sutiles de lograr espacios exclusivos donde la mezcla no es posible. Los precios de la vivienda en determinados sectores son mucho más eficientes para la segregación que las medidas raciales.


Claro que existen negros ricos, asiáticos ricos e indígenas ricos. Pero dentro de sus espacios de separación se han congraciado con una estética y con una forma de pensar. Los barrios ricos son espacios de poca diversidad.


Esa escasez de diversidad también puede acuñársele a las demás clases sociales. La diversidad no es una idea que por lo general le agrade a la gente a la hora de buscar un hogar, pues siempre buscamos espacios donde convivamos con los que consideramos nuestros iguales. Esta lógica resalta bastante en la clase media, que trata de acercarse a los sectores adinerados lo mejor que puede.


Es casi una generalización; la clase media no obtiene el espacio que quiere ni los vecinos que quiere, ni tampoco el estatus que ambiciona. Es la que suele sentirse más incómoda cuando no está con sus iguales, la más hostil con sus vecinos. En un edificio donde todos sus habitantes sean clásicos modelos de la clase media todos se creerán algo mejores que los demás y serán más hostiles con un elemento distinto a sus criterios (en realidad, esta afirmación también es válida para todos los estratos sociales) Los barrios de inmigrantes suelen ser más diversos y tolerantes, pues sus espacios son pequeñas oportunidades y por ende están abiertos a experiencias mucho más abiertas. Claro que esa apertura también implica sus propias confrontaciones.


El fascismo empieza cuando una parte de la clase media empieza a acercarse a los sectores más pobres de una ciudad y cuando existe un factor de movilidad negativo dentro de la pirámide social. En muchos países la crisis del 2008 movió un poco la pirámide hacia la pobreza. Yo creo que el auge de ese fascismo proviene de ese pequeño movimiento.


¿Entre Cronjé y Serrano quien podría estar más sintonizado con nuestro tiempo? Increíblemente, Cronjé. El racismo cristiano explica buena parte del electorado de Trump. Se compone de blancos de clase media y baja con poca educación que ambicionan un mejor espacio dentro de la economía.


En el 2010 era poco probable que la gente olvidara que los culpables de la crisis eran los banqueros que habían quebrado debido a la especulación financiera. Hoy en día poco se habla de las verdaderos motivos de la crisis y el inmigrante es el chivo expiatorio perfecto de esa amnesia. A la larga el neofascismo también es responsabilidad de esa incapacidad del establecimiento por solucionar realmente las causas de la crisis del 2008.


En el fondo, las políticas económicas de Hillary y Obama, sus omisiones y desaciertos subieron a Trump y empoderaron la desesperación de esa clase media amenazada por la pobreza.


Sin embargo Trump posee unas muy buenas contenciones. La primera de ellas es la institucionalidad norteamericana. La segunda es una clase media mejor educada, hostil a sus argumentos y con una enorme capacidad de presión sobre la economía.



    El fascismo es la reacción de una sociedad a un movimiento económico descendente. Alguien aprovecha el descontento de ese movimiento y busca una retaliación sobre falsos culpables que a su vez sirve para purgar la ira social y evitar el comunismo.


Debido a la guerra contra el terrorismo árabe, Europa es mucho más frágil. El völkisch florece (no sólo entre los germanos, si no también entre los eslavos) creando un rechazo generalizado a los efectos nocivos de la globalización. El neoliberalismo no tiene la capacidad de crear empleos a la misma velocidad que los destruye. La única forma de evitar el florecimiento de nuevas formas de fascismo es recomenzando la economía, mejorar los empleos y los salarios, pero esto no será posible ni a corto ni a mediano plazo. El camino que seguirá la economía será el de la concentración y la hiperespecialización, así que cada vez será mayor el fragmento de la clase media que caerá en el populismo, el odio y la desesperación.


Hay muchísimas diferencias importantes entre Le Pen y Trump, pero la más importante es la educación y la información. Le Pen quiere acabar la unión europea, es una antiliberal bastante convincente, sus argumentos son dignos de considerarse aunque sean falaces y manipuladores. Es una mujer educada que tiene información, Trump en cambio es un hombre asesorado y más bien ignorante, un hombre visceral y furioso que pudo sintonizarse con el descontento norteamericano pero que no tiene ideas sin Stephen Bannon, siendo su avatar, su títere.


Para mi la salida de Bannon como asesor presidencial significa que las contenciones institucionales de los norteamericanos lo derrotaron.


Le Pen es mucho más peligrosa. Es como si Bannon fuera presidente. Si la economía no mejora (dudo que mejore) Será la próxima presidente de Francia.


Indirectamente creo que Cronjé representa el fascismo norteamericano y Serrano, muy a su manera y a pesar de ser latinoamericano, el europeo.


Nuestra economía es liberal, nuestras instituciones son liberales, los medios de comunicación son bastante liberales pero en conjunto el liberalismo está pasando por una crisis de credibilidad debido a las malas decisiones de la crisis del 2008. Armados con el ejemplo de Venezuela, los medios liberales se han encargado de mostrarle a la sociedad global que el socialismo no es una salida válida.


Indirectamente, le dicen a la sociedad que sujetos como Trump y Le Pen son el único cambio posible.


El liberalismo mediático quiere contener a la sociedad, mantener el status quo mientras las trasformaciones económicas más violentas ocurren. Honestamente me parece una creencia ingenua, pero esto se debe a su intimo funcionamiento. Existe un desarrollo empresarial desaforado que nunca se detiene a considerar el impacto de sus decisiones en la sociedad. Existe por otro lado un aparato político y mediático que exige que la sociedad se someta al auge sin cuestionarlo. Hasta ahora la sociedad acepta el libre desarrollo de la economía, pero sospecho que las cosas cambiarán cuando entre en juego el efecto de la inteligencia artificial sobre la economía.


Si todo sigue como va, en ese instante el fascismo será incontenible.
0


Las mujeres de puerto Asunción.
Se decepcionarán de mí
Si no continúo cantando.
Viejas filosofas de la paciencia.
Viejas alquimistas de las sonrisas.
Madres y abuelas del sol
No querrán ver cobardía en mis párpados
Aunque apenas y les sea un extraño.
Opacarán sus tenues máscaras
Maternas, y elegirán la dura
Expresión del reproche
Para escarmentarme.
Florecerá su ingenuidad
Y a veces, florecerá su
Orgullo.
Porque  en su soledad,
No tienen más que esa tibia sangre
Que emana de sus recuerdos
 Para sentirse
Amadas.
Por qué solo se tienen a sí mismas
Para menguar la profundidad del silencio
Que a veces interrumpe su canto.
Y espantar  con sus plegarias los absolutos en sus palabras.
Siglos llevan intentando secar el largo
Collar de lágrimas bajo los ojos.
Sé que a veces lloran
Recordando a sus hijos subterráneos.
Y a veces sueñan repitiendo los sagrados misterios
Frente al altar de sus santos
Eternamente inexpresivos.
Guardo silencio cuando ellas cantan
Mientras murmuran sus antiguos
Poemas como juramentos secretos.
Fórmulas que hacen sagrados sus rituales.
Y que trasfiguran la pimienta y la sal
En suspiros de añoranza.
Amanecerá en sus cabellos opacos y
Alimentarán de nuevo al espejismo
 Del hombre hambriento.
El aire destilará la sustancia de sus
Manos, y sus labios besarán
Con potestad la cuchara de la sopa.
Su canción será siempre dulce
Y triste, y cantarán con libertad mientras
La mañana adormece sus gargantas
Y los recuerdos se cristalizan
En su memoria prodigiosa.
Pues su sonrisa gélida las hace
Dueñas de todo lo posible.
El agua ya está caliente.
Despojos de tomates y cebollas
Perfumarán sus dedos.
Me dirán “aunque no lo quieras
Seguirás cantando”  ellas, que con
La voz esperaron toda la vida
A esos hijos perdidos en
La oscuridad de sus tragedias
Al parecer presienten cuando
Una espera es falsa o verídica.
O al parecer, su compasión es tan
Grande que no sólo alimentan el cuerpo
De los extraños, sino también sus
 más fallidas esperanzas.



12 de octubre - 2011
0


Cuando nos dicen que aún falta demasiado para que la inteligencia artificial pueda compararse a la inteligencia humana, ¿qué parámetros utilizamos? ¿Contra quién lo comparamos? mientras esperamos que la inteligencia artificial remplace al más respetado científico o al más brillante lingüista, ¿Cuántos oficios mecánicos e intermedios habrán sido superados? y más allá de su inteligencia, ¿qué sucederá con el lugar de esos seres humanos desechados por un aparato económico automatizado? lo cierto es que la inteligencia artificial no necesita ser más inteligente que nosotros para dejarnos sin trabajo. Un buen montón de empleos pueden remplazarse con robots que no sean más inteligentes que una cucaracha. Y aún con la inteligencia de una cucaracha serán más eficientes por el simple hecho de ser robots. No dormirán, no comerán, no necesitarán seguridad social, no se cansarán, no necesitarán cumplir con los parámetros creativos de la inteligencia humana porque sus trabajos perfectamente pueden reducirse a algoritmos, no necesitan imaginación, ni autenticidad, ni grandes y complejas decisiones, lo que a la larga generará un impacto negativo en la economía, un impacto mucho más poderoso  y terrible que aquel drama humano generado por la revolución industrial. Así que la pregunta es, ¿para quién trabajarán los robots? ¿A dónde irán los beneficios de todos esos empleos que desaparecerán? grandes empresas reducirán sus empleados y así perderemos una de los elementos liberales más importantes de la riqueza; la socialización de beneficios, la creación colectiva y social del capital. Habrán menos empleos y se concentrará aún más el dinero. Y al otro lado ¿Qué harán esas personas remplazadas por robots? ¿De qué vivirán? ¿Caridad? ¡peor aún! si hay una progresiva disminución de empleos, ¿Quién comprará los productos que esos robots generen? Una vez un amplio porcentaje de empleos sea remplazado por robots, ¿no colapsaría un capitalismo sin consumidores?

Personas muy bien intencionadas han procurado aplacar la voz de alarma de los medios cuando Facebook apagó  sus dos bots por “crear su propio lenguaje”  a lo que quisiera realizar un par de observaciones

Ciertamente no conspiran contra nosotros, pero, ¿por qué un algoritmo cuya única finalidad es optimizar resultados abandonó  los parámetros del idioma que heredó de los seres humanos? ¿Qué hay de poco óptimo en el inglés?  ¿Por qué decidió repetir una abreviatura en vez de dar un símbolo único? (es decir, para el robot es más eficiente decir “quiero manzana manzana manzana manzana manzana” que decir “quiero cinco manzanas” la decisión humana de numerar, en mi opinión, sería la óptima, pero el  algoritmo tomó una decisión diferente y eso me resulta fascinante. Los ingenieros detrás de los robots han aclarado que lo único que hicieron realmente fue crear abreviaturas, pero las abreviaturas no eran exactamente “abreviaturas” si no formas distintas de simbolización, formas que el habla humana catalogaría como “ineficientes”)

Al respecto,  cito un artículo de gizmodo.com 



FastCo reportó que, cuando Facebook hizo que dos de estos semiinteligentes “bots” hablen entre ellos, los programadores cayeron en la cuenta de que cometieron un error: no haber incentivado a los chatbots a que se comuniquen según las reglas de un inglés comprensible para los humanos. En su intento por aprender el uno del otro, los “bots” conversaban entre ellos en abreviaturas que creaban —que se ve perturbador, pero solo es eso—.

“Los agentes dejarán de lado el lenguaje comprensible e inventarán sus palabras en código” dijo el investigador visitante del FAIR, Dhruv Batra. “Es como si yo dijese ‘el’ cinco veces; tú interpretarías que quiero cinco copias de este ítem. No es tan distinta de la forma en que las comunidades humanas crean abreviaturas”.

Es cierto que Facebook apagó la IA, pero no porque entrasen en pánico por haber liberado a un posible Skynet sacado del universo de Terminator. Mike Lewis, un investigador del FAIR, declaró para FastCo que solo habían decidido que “nuestro interés era diseñar dos ‘bots’ que pudiesen hablar con la gente”, no que lo hiciesen eficientemente entre ellos, así que decidió más bien exigirles que se escriban entre ellos de forma legible.



 Este proceso seguramente fue gradual, uno de los dos bots creó una abreviatura y el otro la comprendió y el proceso avanzó  (o podría haber avanzado) hasta que su comunicación fuese incomprensible para nosotros. Es decir; un error humano de programación generó una gramática distinta que ambos robots comprendieron al comunicarse bajo una lógica diferente a  la nuestra, ¿cómo es que esto no debería parecernos alarmante?

Esto me deja una sensación; por mínimo que sea, un error en el código de la IA hará que rápidamente  su razonamiento y lenguaje se nos salgan de control.
0

La desesperación es esa otra máscara
Que carece de rasgos, de fábulas
Se amontona en las laderas de lo ordinario
Desdibuja todas las jaulas y las vuelve estériles
Los hombres suplican que su ruido mengue
Y desaparezca en los suburbios que levantan
Las rutinas y los sortilegios

La desesperación no posee ningún color
Pero si un sonido
 Es el martilleo de lo frecuente
Jaulas que se abalanzan sobre los hombres estériles
Cánticos sin piedad que los enferman de lo efímero
Cánticos sin piedad que olvidaron apaciguarse

La  desesperación es el ruido que genera lo cósmico
Más allá de más atronador de nuestros silencios
Ignoramos su martilleo para seguir viviendo
 Ignoramos la campana y otras veces la confundimos
Con el plácido vacío

Conozco ese sonido temible, mejor que nadie…
la ansiedad es su rastro adentrándose en los huesos…

Nada de lo que yo haga hará que olvides la desesperación
Que escondes cuando estás solo
Cuando miras en silencio el tejado de tu cuarto
Cuando se apaga la imaginación,
 Y por un minuto de cansancio
 Solo escuchas el ronquido de tu
Aparatosa respiración, interrumpiendo
El zumbido perpetuo de la muerte

La desesperación no es otra cosa
Que el crujir de las estrellas y de tus antiguos átomos
 Que recordarán eternamente
El aterrador momento en que nacieron

0


Últimamente me es inevitable compararme con Roberto Bolaño (por motivos muy ajenos a la calidad literaria)  y al hacerlo  me sorprende por contraste mi absoluta soledad literaria. Tengo una pequeñísima y pálida interacción con mis contemporáneos. Puede que tenga una facultad entera con maestros y alumnos a mi disposición, y además cuente con la red para comunicarme con quien quiera (con quien se anime a contestarme) donde abundan los grupos que emulan a las vanguardias y las publicaciones periódicas de autores jóvenes y  ya no tan jóvenes (me incluyo en ese segundo grupo) No siento ningún interés por interactuar con ellos. En realidad mi soledad es una decisión  incómoda pero personal. (¿Podría serlo realmente?) Y la idea de unirme a cualquier cosa que pretenda ser una vanguardia me parecería un anacronismo y una incoherencia conmigo mismo (¿qué soy? a veces una isla y a veces una náufrago) En este instante de mi vida los movimientos artísticos me parecen imposibles y superfluos, y en esa convicción también se desvanecen los fundamentos de la amistad entre autores...( mi único amigo frecuente en este punto es el maestro Isaías)  Pero estar solo en la literatura es bastante peligroso, y puede que sea la ruta más corta para la completa desaparición (extrañamente, la idea no me molesta por completo) me mortifica sin embargo la imposibilidad del contraste inmediato, pues es muy fácil engañarse a uno mismo cuando tu ego está demasiado ileso. Sin embargo no puedo contrastarme con mis compañeros; siento que soy injusto con su talento y que ellos son injustos conmigo. Como son más jóvenes los subestimo (subestimo a todos mis contemporáneos) y ellos, como son más jóvenes me subestiman de una manera que me resulta aburridamente desafiante. Somos, por tanto, mutuamente desconocidos, y es posible que  nuestra comunicación no pueda ser de otra manera. 

Mi utopía en los días que transcurren se parece un poco a Houellebecq y un poco a Borges. Un futuro como el descrito en “utopía de un hombre que está cansado”  o en “la posibilidad de una isla” siempre me ha parecido ineludible y francamente deseable.  Los primeros síntomas del desvanecimiento de la comunicación en la sociedad son aquellos ancianos que mueren solos en sus apartamentos en algunas partes del mundo. Son descubiertos varios años después como momias secas que gritan el final de los conceptos  más básicos de humanidad en pleno siglo de la hiperconexión. Una sociedad de ermitaños que viven incómodamente juntos carece de comunicación emocional y por tanto debería carecer de literatura. A pesar de todo sospecho que la literatura será la última conversación posible, y algo dentro de mí añora desde ya ese momento.
0


Ante la poesía hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la poesía. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la poesía está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la poesía debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pana, su nariz grande y aguileña, su barba de chivo,y su título de doctorado en el exterior decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la poesía. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su bufanda, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la poesía. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la poesía -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

FIN
0


Incluso si sólo los sostiene la credulidad de las personas, hay algo esencial y poderoso en los mitos, por el simple hecho de ser artefactos de fe. Aún más allá, comprenderlos como estructuras narrativas fue lo más revelador de todo lo que aprendí en la universidad. Al respecto el positivismo sólo nos ofrece una “conciencia de la negación” que me impide la comunicación simbólica con aquellos que comparten la conciencia del mito. Ello implica que no tiene mucho sentido la frase “dios ha muerto” si los hombres le siguen manteniendo vivo a través del ritual. Aislado de lo simbólico, el positivismo sólo puede especular desde el exterior en la absoluta soledad (y como ateo, comparto con tristeza parte de esa soledad) Hace algunos años la lectura de Levis-Strauss se me mezcló con ciertas enseñanzas de la masonería, pues dentro de las logias no importa el contenido intimo que le des al símbolo, si no el respeto (o valor ritual) que sientas por el significado que le den otros y por la capacidad de compartir un valor común que supere cualquier confrontación. Comparto con otros un valor supremo (el lugar que para mí ocupa la razón bien puede ocuparlo para ti Dios, y ello no impide que nos pongamos deacuerdo, o en otras palabras, deberíamos estructurar nuestra comunicación de tal modo que esos dos principios superiores no entren en confrontación)

Pero existe una distancia infranqueable entre este ideal y la vida común... 
La masonería bien podría ser una religión laica en su utilización de los símbolos y los mitos. Y con religión me refiero a la utilización psicológica de los símbolos para fortalecer la vida común de las personas. Las religiones para mí son apropiaciones íntimas del poder de los símbolos narrativos en los mitos. Los mitos, construidos por la narrativa, poseen tótems que a través de un vínculo emocional le ofrecen “poder psicológico” a las personas. El mito de Jesús consuela a quienes creen en él, ese es su valor más importante. Negar su capacidad de consuelo es arrancarle  por completo su significado. 

Para mí el epicentro del liberalismo político se encuentra en la masonería, y de esa consciencia deriva mi admiración por la orden. Sin embargo, en los últimos años no he hecho más que confrontarme a mí mismo con toda la artillería de mi ocio y mis lecturas.  Lo que busco es mi posición en el mundo, y mi primer movimiento es confrontar con dureza todo aquello que el mundo hizo de mí. Y en mis convicciones políticas  la masonería tuvo un poder excepcional. 

En otras palabras, en este instante no me aferro a ninguna convicción. Todo para mí (y dentro de mi) está cuestionado y en constante confrontación. 

Cuando en sus requisitos de enlistamiento la masonería exige la consciencia  y el respeto por un principio superior, pareciera en realidad no cerrarle la puerta a los ateos, si no a los nihilistas. Por ello mi propio nihilismo ha llegado a entristecerme. Es más, a veces pareciera que el nihilismo en sí es mi principio superior. 

Pero soy muy consciente de que  el nihilismo no puede durar para siempre. La vida de otro modo sería insostenible ( Y no estoy completamente seguro de esta afirmación)

Sin embargo (y en lo que respecta en mi papel en la sociedad) no desestimo en lo absoluto el valor de los rituales y la importancia en la comunicación e interacción de las comunidades. El mayor problema del ateísmo es que lejos de la academia no cuenta con canales de vínculo entre los individuos, y por ahora, aunque la academia y la ciencia procuren crear comunidades, no hay verdaderos valores colectivos que creen identidades comunitarias. A medida que envejezco pierdo interés en mis pasiones juveniles (la música y la literatura son excelentes excusas para crear comunidades laicas, pero tengo muy poco interés en interactuar con gente usándolas como excusas) Yo mismo he decidido respetar ciertos rituales y ciertos mitos por su incalculable valor narrativo, y por su efectividad para conmoverme y crearme sensaciones profundas. 

 Todo lo que tenga que ver con los muertos, con los ritos funerarios y por tanto con la memoria y como la sociedad de manera íntima asume la mortalidad. En cierto sentido, los ritos funerarios reflejan como confrontamos la desaparición de la individualidad con la memoria y el olvido. Al respecto creo que hay más verdad en ellos que en la psicología y el psicoanálisis, doctrinas demasiado jóvenes como para ser juzgadas con severidad. 

Tengo poca habilidad para comunicarme con las comunidades laicas (la academia, los hobbies, los clubs temáticos e incluso la difusión científica o literaria)  pues en ellas ciento una falta de honestidad, compromiso y autenticidad. 

Siento dentro de mí una poderosa nostalgia por el valor tribal de las comunidades pequeñas, y de las logias. 

Esta nostalgia es un completo contrasentido. Las comunidades pequeñas también poseen su propia dosis de veneno, pero es la nostalgia la que con el tiempo lo vuelve invisible. 

0


Ha pasado lentamente; me he ido alejando de la música. Mi último intento fue en el 2015, en una banda que tenía con estudiantes de la U católica, pero luego de tomar distancia de ellos colgué la guitarra de manera casi definitiva. Aunque escucho música todos los días me funciona más como ruido de fondo (un ritual insípido de distanciamiento conmigo mismo) y hacerlo ya no tiene el efecto analgésico y espiritual que tenía antes. Sigo temiéndole al silencio y por eso me alejo de él, casi tanto como le temía en mi infancia, pero ya no hay ningún maquillaje en ese temor, ni tampoco esquirlas metafísicas que me obliguen a justificar mi insensibilidad. Es la primera vez que me enfrento desarmado a una crisis depresiva (comenzó hace unas dos o tres semanas tras el asesinato de un hombre al que no conocí afuera de mi trabajo) pero tengo como ventaja una larga lista de crisis superadas, siempre de la manera más digna posible. Conozco mejor mis síntomas, sus señales y su significado. He entendido que la disminución en el gusto musical también la acompaña una disminución en la capacidad de sentir placer y en la capacidad (por extraño que parezca) de la concentración. Me sobreviven gustos delicados, un poco fríos, el que más destaco es Preisner, y algunos rezagos de new Age. En algún momento dejé de leer (pasé unos dos o tres años sin terminar ningún libro) pero me he repuesto de esa forma de insensibilidad, por fortuna. En general, me he alejado de la plenitud y potencia de las pasiones. 

Desapasionarse parece lógico.  Sospecho que no lo es. Más cuando se supone quieres vivir del arte, así sea de la aproximación más distante y contemplativa posible.  Leí este libro en el 2011 o 2012 y recordé en él mi fascinación por Houellebecq ¿de qué me sirve ahora? Por alguna razón saber que otros sufrieron lo que sufro me reconforta. Él recorrió esta misma depresión, esta misma sensación oscura, y sobrevivió a lo que pensé en algún momento me mataría.

Sin embargo no hay una guía en sus palabras, apenas y un testimonio. Las normas de la supervivencia las determina cada organismo que decide seguir viviendo, con sus propias manos. No hay mapas en este campo de batalla, ni recorridos recomendables. No es inútil sin embargo ( todo lo contrario)  su lectura.


 Capítulo 3



   La dificultad es que no basta exactamente con vivir según una norma. De hecho consigues (a veces por los pelos, por los mismos pelos, pero en conjunto lo consigues) vivir según la norma. Tus impuestos están al día. Las facturas pagadas en su fecha. Nunca te mueves sin el carnet de identidad (¡y el bolsillito especial para la tarjeta VISA!...).

   Sin embargo, no tienes amigos.

   La norma es compleja, multiforme. Aparte de las horas de trabajo hay que hacer las compras, sacar dinero de los cajeros automáticos (donde tienes que esperar muy a menudo). Además, están los diferentes papeles que hay que hacer llegar a los organismos que rigen los diferentes aspectos de tu vida. Y encima puedes ponerte enfermo, lo cual conlleva gastos y nuevas formalidades.

   No obstante, queda tiempo libre. ¿Qué hacer? ¿Cómo emplearlo? ¿Dedicarse a servir al prójimo?
Pero, en el fondo, el prójimo apenas te interesa. ¿Escuchar discos? Era una solución, pero con el paso de los años tienes que aceptar que la música te emociona cada vez menos.

   El bricolaje, en su más amplio sentido, puede ser una solución. Pero en realidad no hay nada que impida el regreso, cada vez más frecuente, de esos momentos en que tú absoluta soledad, la sensación de vacuidad universal, el presentimiento de que tu vida se acerca a un desastre doloroso y definitivo, se conjugan para hundirte en un estado de verdadero sufrimiento.

   Y, sin embargo, todavía no tienes ganas de morir.

   Has tenido una vida. Ha habido momentos en que tenias una vida. Cierto, ya no te acuerdas muy bien; pero hay fotografías que lo atestiguan. Probablemente era en la época de tu adolescencia, o poco después. ¡Que ganas de vivir tenias entonces! La existencia te parecía llena de posibilidades inéditas. Podías convertirte en cantante de variedades; o irte a Venezuela.

   Más sorprendente aun es que has tenido una infancia. Mira a un niño de siete años que juega con sus soldaditos en la alfombra del salón. Te pido que lo mires con atención. Desde el divorcio, ya no tiene padre. Ve bastante poco a su madre, que ocupa un puesto importante en una firma de cosméticos. Sin embargo juega los soldaditos, y parece que se toma esas representaciones del mundo y de la guerra con vivo interés. Ya le falta un poco de afecto, no hay duda; ¡pero cuanto parece interesarle el mundo!

   A ti también te interesó el mundo. Fue hace mucho tiempo; te pido que lo recuerdes. El campo de la norma ya no te bastaba; no podías seguir viviendo en el campo de la norma; por eso tuviste que entrar en el campo de batalla. Te pido que te remontes a ese preciso momento. Fue hace mucho tiempo, ¿no? Acuérdate: el agua estaba fría.

   Ahora estas lejos de la orilla: ¡ah, si, que lejos estas de la orilla! Durante mucho tiempo has creído en la existencia de otra orilla; ya no. Sin embargo sigues nadando, y con cada movimiento estas mas cerca de ahogarte. Te asfixias, te arden los pulmones. El agua te parece cada vez más fría, y sobre todo cada vez mas amarga. Ya no eres tan joven. Ahora vas a morir.

 No pasa nada. Estoy ahí. No voy a abandonarte. Sigue leyendo.

   Vuelve a acordarte, una vez más, de tu entrada en el campo de batalla.



Michel Houellebecq

0





—Adán para ti es un símbolo bastante extraño. No he comprendido del todo el significado que le das—pregunté

—En primer lugar, Adán es el hombre, y por ello representa a todos los hombres,  el estatus quo  y la jerarquía

— El patriarcado…—concluí.

—Exacto.

—Mientras que, según tu ensayo, la mujer es el llamado a la trascendencia. Es quien le dice a Adán. “debemos salir de aquí. No podemos inclinarnos ante dios. Debemos ser iguales a él”

—Ese llamado se ha repetido toda la historia; es la mujer la responsable de que el hombre se obligue a sí mismo a trascender. No sólo como ideal, sino también como tormento.

—Son palabras extrañas para una feminista

—No te estoy diciendo que crea en ellas, estamos hablando del símbolo judeocristiano. En muchos sentidos la idealización romántica es una promesa de superación espiritual, una carnada que obliga a los hombres a trascender a través de la procreación, o mejor dicho, a suponer que la procreación les permitirá trascender.  Para que ello suceda la mujer tiene que detenerse en un punto entre el mundo de las ideas y la realidad. Un ser mitad idilio mitad carne. Pero procrear dejó de ser trascendente. La individualidad arrancó el sentido que tenía el amor, las promesas ideales del amor.

—Y con ellas el papel del ser idílico llamado mujer…

—No sólo eso—continuó levantando la mano derecha para pedir otro café— se llama a reformar por completo el significado de la palabra mujer, y con ello, por obviedad, el del ser humano en conjunto. Tienes razón en algo; es necesario un nuevo contrato social. Sin embargo, en muchos aspectos tu punto de vista es muy superficial, el asunto es más complejo, pues el hombre idílico también tendrá que desvanecerse. El sentido de voluntad cambiará, la economía, el derecho, el deseo.

— ¿Por eso el rechazo a la masculinidad? —pregunté con incomodidad.

—La individualidad debe dar un paso adelante, redefiniendo nuevos valores.

—Esos nuevos valores me suenan al poshumanismo. ¿El feminismo es una antesala al poshumanismo?

—En muchos sentidos debería serlo, pero puede que aún no sea consciente de esa responsabilidad. En primer lugar, muchas mujeres no son conscientes de que sus alegatos de dignidad y liberación hacen que la sociedad tradicional se tambalee, pues depende en muchos sentidos de la abnegación femenina, y en el papel la mujer como objeto de deseo para sustentar el capitalismo. Tampoco parecen muy conscientes de que sus peticiones a la sociedad, o bueno, la palabra petición es muy abnegada, sus “exigencias” puede afectar realmente a la sociedad, pues reconocer eso será interpretado por muchas como una concesión a los conservadores. Sin embargo, ¿qué tiene de malo? ¿Se sentaron los esclavos a pensar en la sostenibilidad económica de los esclavistas? Una igualdad intrínseca entre hombres y mujeres, una liberación del pacto de la maternidad ayudará a la construcción de nuevas formas de entender la sociedad. Nuevas interacciones, nuevas ideologías, y muy seguramente existirán efectos secundarios. Muy probablemente la familia como concepto deba desaparecer.

—Ese suele ser el argumento más defendido por la extrema derecha.

— Y por ti, mi querido amigo. Tus argumentos contra mi texto son simplemente conservadores. Acudes a la biología como un determinante absoluto

— ¿Y no lo es? — pregunto con curiosidad

— ¿Debería serlo? ¿guardarle lealtad melancólica a la naturaleza no es una forma de guardarle lealtad a dios? Para la iglesia católica, y los movimientos cristianos, su unidad ideológica es la familia. Las madres no sólo son sus donadoras más fervorosas, sino también sus portadoras ideológicas. Dogmatizan a sus hijos indefensos, asegurando la perpetuidad de su doctrina. Privados del control sobre la familia están condenados a desaparecer.

— Yo dudo bastante que desaparezcan.

— ¿Por qué? en algún momento ocurriría ¿Acaso temes que la sociedad, que la ciencia, toque las fibras de la naturaleza humana? ¿Temes que  esas fibras se alteren de tal manera que el hombre pueda asignarse roles de dios?

— ¿Bajo qué ideología va a hacerlo? ¿Con los designios de quién? ¿Del estado? ¿De una corporación? —no sé por qué, pero la conversación empezaba a ponerme nervioso.

Empezaba a anochecer. Ya terminados los cafés y sin una excusa válida para quedarnos en aquel lugar, le propuse a mi amiga que camináramos por la séptima, en dirección al Transmilenio que debería tomar en la estación de las Aguas. Ella aceptó, en caja pagó su parte (no me permitió invitarla) y abandonamos el lugar.

—Recapitulemos—empezó ella— ¿Temes al poshumanismo?

—Honestamente, es un tema con el que no me he familiarizado completamente, y en muchos sentidos, todavía es para mí un tema de ciencia ficción—contesté

—Si leyeras a Butler, verías que no es sólo un tema de lesbianas locas, como imagino piensas.

—No pienso eso…en lo absoluto.

—Entonces hagamos esta suposición, y dame tu opinión. Si te digo que el próximo paso de la evolución humana es binario, ¿qué papel jugaría el género?

— ¿Te refieres al día que copiemos nuestra consciencia en una computadora?

—Exacto.  

—Que coincidencia; dos amigos me han hablado del tema recientemente. Uno fue el profesor Isaías, que había visto un documental al respecto. El otro fue mi amigo deicidium, que colocó un margen de doscientos años para que suceda.

—Es un margen aceptable. En tu primera exposición, acudiste a lo práctico como justificación de la diferencias de género. Eso hace parte de los argumentos de Butler a favor del género como construcción social.

—Es decir que, ¿en mi intento de minimizarla le doy la razón?

— ¿Y por qué vas a minimizar a Butler? ¿Y sin leerla? ¡Que ambicioso y tonto la verdad!

—Bueno, minimizarla es una expresión errada y estúpida. No puedo minimizarla, pero puedo evitarla. Y también quisiera evadir el tema binario en la naturaleza humana, porque me desconcierta, y porque le considero el fin de la humanidad.

—Seguramente lo será, pero no será el fin de la razón. Esta no es una idea nueva, en lo absoluto. Ya lo decía Stelarc “el cuerpo humano está obsoleto”

—Es precisamente lo que más me desconcierta de todo esto.

— ¿Y por qué te desconcierta?

—Porque mis razonamientos tienen trabas que se inutilizan en un escenario semejante. La primera de todas es cultural, ¿qué sucederá con la cultura? si el cerebro se transforma en un algoritmo será inmortal, y la inmortalidad inmovilizará la cultura ¿Qué sucederá con la política? cuando hablamos de poshumanismo cyborg hablamos de un salto biológico que no estará al alcance de todos los seres humanos. Si me dices que es un salto biológico, evolutivo, hablaremos de dos especies que estarán separadas por su capacidad adquisitiva.

—Entonces tu incomodidad es lealtad de clase.

—En parte, no puedo negarlo, pero yo lo llamaría, en este caso particular, lealtad de especie. Pero antes de hablar del temor al poshumanismo, hablemos del temor a la desaparición de la maternidad.

—Siento que tienes una fijación temblorosa en ese tema

— ¡Claro que la tengo! y parte de la siguiente premisa; tengo treinta años. Las mujeres educadas y cultas de mi generación han decidido casi que unánimemente no tener hijos. Las clases superiores son poco reproductivas, y el estado poco a poco se anula junto a la desaparición de la clase media, ¿Quién va a pagar mi pensión?

Ella no pudo contener la carcajada

— ¡En cualquier escenario, lo más seguro es que no te vas a pensionar!

—Segunda premisa: de proliferar el rechazo a la maternidad, ¿se encargará el estado de la reproducción? ¿Le entregaremos al estado nuestro derecho a la progenie?

—No hay respuestas para eso. Sólo conjeturas. Yo diría que sí, ¿qué hay de malo en eso?


continuará--- ( la parte tres será la final)


0



Nos encontramos en una pastelería del centro de la ciudad. Ella tenía un largo  y tedioso ensayo titulado “la paradoja de adán” que me pidió leer con cierto orgullo. Prometí  hacerlo, y además, sugerí que nos sentáramos en algún lugar tranquilo a conversarlo, aunque sabía que en su petición de lector había algo de desafío.

— ¿Y bien? —Me preguntó apenas llegaron los cafés— ¿qué te pareció?

Sonreí con incomodidad.

—No encontré ningún error ortográfico, gramatical o de sintaxis, si a eso te refieres.

Es una tarde de Junio cualquiera, afuera llueve. El chapoteo del ruido exterior me adormece un poco.

—No te puse a leer mi ensayo para que buscaras errores—contestó.

—Lo supuse—confesé con un bostezo—pero también supongo que conoces mi punto de vista sobre los temas que tratas en tu trabajo. Así que lo que esperas, supongo, es un debate.

—Me conformo con una conversación—contestó mientras se acomodaba el cabello y me miraba a los ojos por primera vez—Si puedo callarte puede que calle a buena parte de los hombres impertinentes que lean mi trabajo.  

—No voy a decir nada impertinente, si es lo que supones. Respeto tu trabajo, pero… 

— ¡Después del “pero” es donde las cosas se ponen interesantes! ¿No crees? —dijo interrumpiéndome con una sonrisa desafiante. 

—…No he leído a Judith Butler, ni pienso hacerlo—confesé— Mi conocimiento del feminismo teórico se limita al Segundo sexo, de Beauvoir, y desde allí, todas tus autoras favoritas me son desconocidas. Sé que Butler es una pensadora extremadamente influyente, no sólo para el feminismo, sino para toda la biopolítica…

— ¿Sientes que al leerla tu heterosexualidad tambaleará?—me comentó con una sonrisa.

Sonreí también, tan incómodo como al principio.

—Todo lo contrario. Sucede que no me sorprende. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice.
Ella guardó silencio

—Veo que ahora la sorprendida eres vos—continué—pero todo tiene su explicación. Pero en fin, ¿de qué hablaba? Butler se limita a llevar más allá la frase de Beauvoir “no se nace mujer, se llega a serlo” está parada sobre el existencialismo de Beauvoir, expandiendo y actualizando sus límites. El existencialismo feminista, sin embargo, siempre me resultó muy consecuente con la libertad de determinación que ofrecía el existencialismo Sartriano. Es muy posible que todas las feministas sean existencialistas, en esencia…

—A lo mejor ella lo pensó antes que él, ¿lo has considerado?

Sonreí, pero con una diminuta mueca de incomodidad.

—Honestamente me tiene sin cuidado; no vinimos a discutir quien lo tenía más largo, si Simona o Juan Paúl—contesté—de adolescente me importaba muchísimo el existencialismo, hoy me da igual. El punto es que cuando aceptas que el hombre (o la mujer) no posee una determinación metafísica y puede elegir su esencia, que es el postulado esencial del existencialismo, pues la teoría de  género de Butler no te choca. La aceptas de buena gana. Si podemos ser lo que deseemos ser y algo nos lo impide, ese algo que se opone a nuestra libertad puede tener cualquier nombre. Si se llama falocentrismo o patriarcado me tiene sin cuidado.

—Es curioso que agregues a la mujer cuando hablas del hombre como el centro del pensamiento.

Una mesera de estatura baja y lentes gruesos sirvió los postres. Guardamos silencio durante algunos minutos. Ella aprovechó el silencio para revisar su teléfono y contestar un par de mensajes de WhatsApp. Yo hice lo mismo con Telegram y con Twitter.

—Si soy honesto, tienes toda la razón en reprochármelo, pero es algo tan interiorizado que no puedo evitar recurrir a los mismos imaginarios de mi formación—terminé esas palabras levantando los últimos sorbos de mi café— No lo voy a cambiar sólo porque me lo censures, o porque lo censure el feminismo en general, con su doctrina de los micro-machismos, que por cierto me parece terriblemente peligrosa. Además, estoy demasiado emparentado con los conceptos de poder, virilidad y fuerza, todos culturalmente masculinos, así que seguramente te parezco un sujeto muy reprochable: por lo que leí todos esos postulados  te resultarán chocantes. Pero aquí hablaremos de tu ensayo, no vamos a discutir mis lógicas internas, ¿verdad?

—En parte, deberíamos. Es el sentido de mi texto—contestó

—Es una tarea inútil, estimada colega. No puedes corregir esas cosas. A lo mucho, la tarea sería corregir la lógica de la educación. Más que corregir, la palabra precisa es “censurar” Eso evitaría que nacieran otros cerdos machistas como yo.

—En ningún momento te he tildado de tal, cretino susceptible—contestó ofuscándose por primera vez— Déjame retomar un poco lo que dices: hay valores que no puedes desprender de tu lógica interna, como la llamas, ¿verdad? son los valores del patriarcado. La virilidad y la fuerza, el deseo. Por eso te molesta la lógica de Butler.

—En ese punto creo que ustedes la han malinterpretado, pero no lo puedo afirmar tajantemente, pues no la he leído con cuidado. Y no, no me molesta su lógica. A grandes trazos estoy de acuerdo con ella.

—Pues deberías leerla. No creo que pierdas nada.

— No me interesa por ahora, pero a lo mejor lo haga a futuro—contesté finalmente, suspirando—Los roles de género asignan los valores de poder y virilidad al hombre, mientras que la mujer debe cederlos, convirtiéndose muchas veces en objeto y no en sujeto. El sujeto desea el poder, anhela el control.  Butler ataca los roles de género porque relegan a la mujer el papel de objeto de deseo. La desaparición de los géneros como determinaciones biológicas permitiría que todos los seres humanos sean sujetos activos. Existiría otra sexualidad, otro orden. ¿Me equivoco?

—Más o menos.

—El problema es que el feminismo convencional, mediático al que parece te suscribes, ha asumido que cualquier símbolo de voluntad y virilidad es un atentado contra el feminismo. Eso les ha dado más enemigos que simpatías. Cuando Butler juzga el término “mujeres” y dice “Este es un calificativo del opresor para darnos un papel en la sociedad, un papel de objeto pasivo” Pienso, ok, Butler, acepto la premisa, pero ¿qué viene después? yo supondría que sería la transformación de la mujer en sujeto activo, y no la minimización del hombre. Otras cosas son necesarias ¿Renegociar privilegios? ¿Ajustar las cargas de la sociedad? Es necesario un nuevo contrato social. Como dijo Simone, “Es válido violar una cultura, pero con la condición de hacerle un hijo”

—Es una frase grotesca

Sonreí de nuevo, pero esta vez con simpatía.

—En este punto, creo que  las diferencias de objeto - sujeto no las crearon los hombres en su sociedad patriarcal, sino que las creó la naturaleza. Son muchas las especies donde el hombre debe demostrar su competencia para poder reproducirse. Es su papel biológico desear transmitir sus genes, buscar hacerlo y superar a sus iguales, mientras que la mujer es la que accede, la que lo permite, la que otorga. Esto no es ideología conservadora…es el mecanismo primario de la naturaleza para la supervivencia del más apto. Las hembras son un filtro de calidad genética, pues sólo le otorgarán la posibilidad de perpetuarse a los más competentes. La idealización femenina a la larga no es más que la idealización de este mecanismo de supervivencia genética. Claro que existen especies donde las hembras son más grandes, más fuertes, pero el mecanismo primario no cambia en lo absoluto: aunque sean más fuertes siguen ejerciendo por completo el poder final sobre la perpetuidad de una especie, y por consiguiente es el macho el responsable de persuadir. En nuestro grupo familiar, los primates, existe el patriarcado y el celo por la herencia genética, y esto añade mayor combustible a la discusión; pero no evita que la selectividad genética siga siendo un papel estrictamente femenino. El patriarcado primate, por su lado, ha generado todo tipo de comportamientos aterradores…

—No creo por completo lo que dices,  pues no se le puede achacar todo a la naturaleza—contestó ella—El ser humano posee la capacidad de generar complejos sistemas simbólicos, es decir, la posibilidad de cambiar el mundo factual a través de ideas. Su organización social hoy responde a elecciones ideológicas y muchas veces carece de sentido juzgarlas, compararlas siquiera con la biología de otros animales. Los animales carecen de ideología.

Los postres se acabaron. Pedimos otra tanda de café. Junto a nosotros se sentó una pareja bastante melosa.

—Te acepto lo del hombre que crea la sociedad, es válido hoy en día, y es válido para intervenir la sociedad, pero no era válido hace doscientos mil años—le respondí—El orden de la sociedad no fue una decisión racional e ideológica, si no funcional. Responde a razones funcionales. Pero ustedes decidieron convertir a la biología en un discurso político y hostil. Si me preguntas, eso no tiene ningún puto sentido.

— ¡Claro que lo tiene hombre! —Respondió, golpeando la mesa con energía— y hoy podemos modificar el discurso que acuñas como natural. Es por ello que el feminismo hoy tiene más fuerza, y puede reescribir los discursos científicos: someteremos la sociedad a un nuevo orden más racional, más justo con todas sus partes.

—El comunismo también intentó algo parecido. Fracasó estrepitosamente…

—No lo ha fracasado de manera definitiva—me respondió desafiante.

—Ahhhh—suspiré. Es aquí donde recuerdo, la discusión se puso complicada. —No creo ser el indicado para hablar de la naturaleza, te estoy exponiendo mi opinión nada más, pero creo que hay un hecho;  a la naturaleza le valen tres cojones las ideologías.

Mi amiga se llama Sara. Es socióloga de la Universidad Nacional, y lidera un pequeño grupo feminista muy vinculado con el animalismo y  otras causas igual de perdidas. La conocí como novia de un buen amigo, pero se apartaron hace algunos años. Hoy en día vive con una chica en Medellín, y me citó en una visita esporádica a Bogotá. Ella y su novia van a casarse a principios del año entrante.

—Conoces muy bien mi punto de vista—continué luego de quedarme en la ventana algunos minutos— Creo que el comunismo, el liberalismo, el feminismo, la democracia, todas las ideologías subestiman la biología, el comportamiento animal que conserva el hombre, pero ninguna doctrina lo hace de un modo tan ingenuo como el feminismo mezclado con el comunismo.

—En ese punto creo que estás siendo bastante arrogante.

—Quiero aclararte que no tengo nada en contra de la teoría Queer. Si somos libres de elegir lo que deseamos ser, si no hay una naturaleza humana que lo determine, ¿por qué no decidir por nosotros mismos el género? si acepto a Sartre acepto a Butler. Es decir, los problemas contra el feminismo vienen desde la teoría que les precede; los conservadores no soportan la autodeterminación de los individuos. Pero ese no es el problema, sino su consecuencia; en cierto sentido los conservadores tienen buenas razones en molestarse. ¿Qué sucederá con la reproducción? ¿Qué sucederá con el sostenimiento de la especie?

—Si de mi depende, la especie bien puede desaparecer.

—Precisamente por eso eres la demostración de lo que critico, ¡la exaltación del individualismo a costa de la desaparición de la especie! A grandes rasgos el feminismo que practicas es la exaltación de la individualidad femenina, del mismo modo que el padre irresponsable o el asceta lo es de la individualidad masculina. Ambas son formas de rechazo a las responsabilidades de la procreación. La ideología dominante del siglo XX nos empuja a la individualidad, al rechazo de los compromisos sociales. Queremos ser libres y que la sociedad no se interponga. No queremos ninguna responsabilidad con la especie. Bueno, en cierto sentido, tras la exaltación del individuo que ha hecho el capitalismo el feminismo como doctrina es completamente consecuente: en la división de responsabilidades sociales y la distribución de tareas, no voy a negarte que la responsabilidad femenina es mayor que la del hombre.

—Ya empezabas a asustarme, monseñor Ordoñez.

—Es que eso es evidente, pero no sólo en nuestra especie, si no en la mayoría de mamíferos. Es difícil que el feminismo me diga que hay un discurso político en que sea la vaca la responsable de cuidar al ternero, y que además sea quien me ataque al acercármele a su cría. En las aves y los insectos también es la hembra la que ataca a quien atente contra la seguridad de la progenie. Sólo sé de algunos casos de apatía como regla general  en los reptiles y en los peces. En la palabra mamífero viene implícito el amamantamiento. Es decir, somos hijos de madres que nos amamantan, que nos cuidan de pequeños. Ahora bien, la cría humana es bastante estorbosa. Muchas veces he escuchado que es precisamente la debilidad de los humanos al nacer la condición responsable de crear y fortalecer grupos sociales, donde varios individuos pueden cuidar con mayor facilidad a los recién nacidos. Las mujeres, sin embargo, tienen las manos atadas, pues las crías humanas no pueden aferrarse a sus madres por sí mismos. La defensa de depredadores le corresponde al hombre y al grupo familiar.

—Me estás reproduciendo los dogmas del patriarcado, y creo que los tengo claros…No necesito que me repitas…

—Mira, si se te ocurre un orden distinto para esas sociedades, me encantaría escucharlo. Pero no quiero una respuesta ideológica, si no práctica. ¿Crees que aquellos primeros humanos tenían ideología o les importaba cinco cuál de los géneros dominaba la sociedad?

— ¿Y por qué no cazaban las mujeres y los hombres cuidaban a los niños? —La pregunta es desafiante pero cordial—Existen numerosos estudios sobre el matriarcado como estructura inicial de la sociedad.

—Todos teóricos—respondo encogiendo los hombros— El 95% de las sociedades eligieron una distribución de trabajos similar. Alrededor del matriarcado existe más un discurso romántico que realista, y no quiero decir que no sea un sistema válido, pero en realidad recargaría a la mujer de más responsabilidades, en vez de liberarla. Ahora bien, podría funcionar lo que propones, pero habría que esperar la superación del amamantamiento. Durante al menos un año la mujer está amarrada al bebé. Y para que un buen número sobreviviera, la mujer era entonces una máquina de partos. Estamos hasta aquí hablando de hechos que podemos verificar en la historia y el rastro antropológico de las sociedades. Esto lo reconocen las teóricas feministas, que evaden el tema de su importancia para la supervivencia de la especie y la trasforman en un discurso político de opresión intencionada. ¡Y claro que lo es! ¡Todo en el ser humano es político! Sin embargo es un acto de torpeza juzgar el pasado con la ideología del momento. Puedes explicar el pasado con perspectivas nuevas, desde ángulos nuevos, ¡pero es inútil juzgarlo de la forma en la que lo hacen las feministas, y menos imponer criterios de individualidad donde el concepto ni siquiera existía! Esa extraña  racionalización inversa, ese prejuicio  de altura moral desde un momento de la historia les impide percatarse de que en la sociedad de entonces no existía una idea de la individualidad como lo existe ahora. No sólo no existía la “mujer” como un ente independiente, tampoco existía “el hombre” sólo existían los pueblos. Éramos comunidades, familias, herencias, y la misma existencia de la voluntad del padre como ente rector es cuestionable. Primaba el deseo de sobrevivir, un llamado biológico a preservar los genes y eso lo representaban los niños. El hombre y la mujer eran (y siguen siendo) simples herramientas de ese llamado.

—Todo lo que dices quedaría muy bien si no existiera el judeocristianismo.

No esperaba esa pregunta, y la obviedad del vacío me dejó pensativo por algunos minutos.

—El papel de la mujer en el judaísmo es muy complejo, y difícilmente podríamos cerrarlo en una sola conversación.

— ¿No sabes que decir verdad? el judaísmo es una religión machista, en esencia…

—Mira, primero que todo te aclaro que no niego la existencia del machismo. Pero no creo que sean machistas todas las interacciones de poder entre hombre y mujer, ni mucho menos una división de responsabilidades. ¿Sabes qué considero machistas?

— ¿Qué? —y al preguntar abrió los ojos enormes con un gesto que bien podría interpretar como sarcasmo...

—Las restricciones sobre la sexualidad.

— ¡Vaya! —Respondió ella—empezaba a preocuparme por nuestra amistad.

— ¿Sabes que el judaísmo se transmite por línea materna? no es el padre el que te hace judío, si no la madre. Ello implica una preocupación adicional sobre la herencia sanguínea.

— Sí, lo sabía, pero no lo había pensado así.

—Es aquí donde conectamos con tu ensayo ¿verdad? el papel de la mujer en el judaísmo lo determina la necesidad de restringir la sexualidad, por temor a que la pureza de una descendencia se pierda.

continuará...
0