jueves, 19 de enero de 2017

Las Estrellas Mueren - Poema






Las estrellas mueren

Las estrellas mueren siendo indiferentes
La redención no ensombrece su lenta decadencia
No conocen sus nombres, ni el de quienes las bautizaron
Sus fotones llegan a nosotros, siendo viajeros indiferentes
La frecuencia  de su crepúsculo mancha abismos sombríos.
Torres extrañas e invisibles, cuya naturaleza
Débilmente percibimos.

Somos átomos separados en un piélago de vacío
Algunas estrellas ya estaban muertas el día que nacimos
 Su luz bien podría ser testimonio
De una pretérita apatía
Apatía que colapsa en
Círculos de polvo
 Arboledas de luz, sombras, faros y ciudades secretas
Construidas una y otra vez
Con los mismos azulejos de silencio infinito.

Las agujas del tiempo, las sombras del tiempo
También les son indiferentes
A pesar de ser mortales
Tan mortales como nosotros
No sueñan con principios, ni abismos ni finales.
La vida se amontonará a sus pies
Como naufragios que temen a la oscuridad y al frío
Pero cuando (incluso) ellas perezcan
Aquella vida, de antemano condenada
Se extinguirá manchando la soledad
Con la luz carmesí violenta
De los más antiguos y colosales cataclismos.
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jueves, 5 de enero de 2017

Manizales - poema.




Manizales.

He estado ahí unas cuantas veces
Las mismas páginas pasaron sobre los mismos árboles
Los atardeceres mancharon el cielo con la misma sangre
Justo antes de que las estrellas florecieran
Como almendras que se desgranan junto a lunas y nubes
Constelaciones fugaces que nos iluminaron y luego desaparecieron.


Las mismas calles nos vieron una y otra vez de la mano
Conversando sobre leyendas y principios de leyendas
Esos mitos solemnes que construyen las ciudades que ambicionan
Que creen en sí mismas a pesar de todo.
Yo desconozco esa fe—te dije
Nadie cree honestamente en los lugares por donde he pasado.
Pero incluso esa deserción—a tu lado—parecía ilusoria y distante.

Hablábamos sobre nosotros a futuro, sobre extraños entre nosotros
Sobre amores y fábulas de amor
Como quienes encontraron un lugar en el mundo
Y sólo esperan arraigarse;
Somos arcianos buscando un suelo firme
Para transformarnos en Arboles gigantes
Ya irreductibles por simple plenitud
Pues el último límite nos pertenece
E incluso la muerte nos resulta un simple y fugaz acontecimiento

Y aún así el tiempo nos agobia
(Sólo nosotros sabemos cuánto)
 Decolorando nuestras pequeñas y vulnerables fantasías

Aguardábamos el sol en un mar de asteroides dormidos.
La ciudad nos daba un poco de su declive melancólico
Su tibieza apenas y lograba tocar nuestras despedidas
Éramos un trozo más en la forma de un viejo rito
Los hombres mueren con facilidad
 Las leyendas los sobreviven
Pero incluso los grandes mitos colapsarán
Con humildad en el absoluto olvido.

(El tiempo continuó sin nosotros)

La aguja de la catedral ha caído
 La ciudad y sus habitantes perecieron
Incluso las ruinas se fragmentan y se difuminan
Ya nadie recuerda sus leyendas
 Pero en aquellos bosques, aún estaremos tú y yo
Deambulando como partículas elementales
Conversando sobre cielos que germinaron y luego desaparecieron


Oscar M Corzo
05/01/17 

(foto yainis.com)

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