Sobre el suicidio y otros consuelos




Capítulo 1


El 18 de septiembre del 2005 Michelle Hinkman se suicidó frente al a la Memorial Church de Harvard, disparándose en la cien con un revólver calibre treinta y ocho. Cinco horas después un mensaje preprogramado por él llegó a los miembros del foro  “Nihilism and atheism” de reddit, de parte del usuario Heis201555 (hasta entonces, un usuario sin grandes intervenciones y más bien intermitente) el mensaje contenía una explicación breve y  un link que conducía a un archivo pdf  con el texto íntegro de su carta de suicidio.  El archivo pesaba 4 megabytes y tenía un total de 1902 páginas.

La muerte de Hinkman y su carta fueron un tema de conversación inevitable en el foro durante varias semanas. El usuario diamon2376 escribió

“Estaba loco, sencillamente. Sólo llegué hasta la página 14. Su texto es insufrible, está recargado de terminología sin sentido, y sus conclusiones son completamente atropelladas”

Mientras que el usuario princessdarabet respondió

“A lo mejor es un genio incomprendido, una especie de profeta de la degeneración. Es extraño que se descalifique a alguien por pegarse un tiro en este foro. Prueba de que muchos deberían tomarle como ejemplo…”

Y así,  se intercalaban comentarios apasionados, molestos, llenos de admiración e inútiles,  por un largo etcétera de 1854 intervenciones.


 El nombre de Hinkman se hizo popular en las páginas de rarezas como el autor de “la carta de suicidio más larga del mundo” o peor aún, como el autor de “las meditaciones desesperadas de un filósofo depresivo” Con el tiempo se empezaron dos hilos aparte en reddit y 4chan para hablar sobre él. Yo terminé empezando uno, llamado “Michelle Hinkman  en castellano” que reunió la módica suma de 12 interlocutores.

En el momento de la muerte de Hinkman tengo diecisiete años. Como la mayoría de jóvenes llego al nihilismo por Nietzsche, Dostoievski y el grunge. No soy un buen estudiante. De hecho, tengo pésimas calificaciones, incluso en filosofía y lengua castellana, que se supone son mis materias favoritas. Mientras Hinkman se pegaba un tiro en Cambridge yo probablemente estaba escapándome del liceo—dicen que se suicidó a las diez u once de la mañana, mientras el envío de la carta se había programado para las tres de la tarde—Vivo en un pueblo polvoriento del sur de Colombia llamado Pitalito. Nunca he salido del país. Recién había terminado la lectura del gen egoísta de Richard Dawkins, y el libro me impresionó a tal modo que  convencí a David  de hacer un grafiti en la pared posterior de la iglesia del pueblo con la frase:

“Los individuos son máquinas inventadas por los genes para perpetuarse indefinidamente”


y eso porque somos gente ruda, muy ruda.


 Tenemos una banda, su nombre es Atopia, que según pensábamos, significaría algo así como “no lugar” pero alguien nos dijo—mucho tiempo después, cuando cambiar el nombre era impensable y  aparatoso—que en realidad se trata de un término médico para hablar de infecciones no localizadas. De allí venían las expresiones “tópico” y “atópico”


En realidad no recuerdo que estaba haciendo en el momento que Hinkman se voló la cabeza, pero recuerdo que al día siguiente (o al siguiente, o quizás una semana después) visité un café internet cerca a mi casa, y en medio de mi lectura obligatoria de mensajes nuevos —debía descartar al menos un noventa por ciento, pues tenía las narices metidas en todos los foros imaginables— encontré el mensaje de  Heis201555 y lo abrí solo por un completa y fatal casualidad. En el hilo ya había unos cuarenta comentarios que identificaban el nombre de usuario con un individuo que se disparó en la cabeza en el epicentro de la universidad más poderosa del mundo. Alguien incluso había subido el link de un periódico de Boston donde entrevistaban a la desconsolada madre y a su compañero de apartamento. La noticia decía también que sus familiares, amigos y conocidos recibieron una copia de la carta, y muchos contestaron su correo suponiendo que podían disuadirle de su decisión,  esfuerzo inútil pues en realidad Hinkman llevaba unas cinco horas muerto. También nuestro foro, cuya dirección de publicación automática al parecer se había colado en su libreta de direcciones designada como personal, recibió un pedazo de su legado.

“El legado de un depresivo, de un dramático insatisfecho, o peor; de un enfermo bipolar” comentó el usuario Dangerousexx5


Durante la primera semana pensé muy poco en Hinkman, y como es natural, continué mi vida con normalidad. Acudí al colegio más o menos todos los días, en las tardes iba a un café internet a cuatro cuadras de mi casa para lidiar con mis esporádicas relaciones virtuales, y por último visitaba a David, o a Felipe, o a cualquiera de mis otros amigos. Hinkman murió el 18 de septiembre; el 14 de octubre les hablé tanto a David como a Felipe de la carta de suicidio de 1902 páginas (recuerdo la fecha pues era mi cumpleaños) luego de un ensayo de la banda. El nihilismo implícito de la historia despertó su interés, así que busqué la manera de imprimir las primeras páginas para leerlas y mostrárselas. muy a pesar de que ninguno de los tres entendíamos inglés..

Pese a su aspecto desaliñado y vagabundo, pese a pasear una guitarra en la espalda todo el tiempo y de fumar cigarrillos y a veces marihuana con una inquietante tranquilidad  David y Felipe eran muy buenos muchachos. Claro que mi abuelo los detestaba. La idea de que yo dejara los estudios formales para colgar una guitarra en la espalda le producía pesadillas. Después de todo soy el único hijo de su único hijo varón. En ese detalle está el primer punto en común de David, Felipe y yo, y es que somos huérfanos. Mi padre murió cuando yo tenía seis años. Era policía. El padre de Felipe era un militar que murió baleado por un sicario en 1996, cuando ya se había retirado del ejército y se dedicaba al comercio. El padre de David murió en un secuestro extorsivo que se realizó en el mismo año.
Un nombre alternativo que examinamos para nuestra banda fue “los hijos de la viuda”

Pero David lo desechó alegando que ya estaba ocupado por una banda holandesa.

Alguien subió a Facebook una fotografía de David y yo en el patio de su casa. Seguramente es el año 2005. Tengo en mis manos una fea guitarra Washburn mientras David hace lo suyo en una batería destartalada que le compró por cien mil pesos a un grupo de mariachis. Sentado sobre al parlante de un viejo equipo de sonido que habíamos adaptado como amplificador, el hermano menor de David sostiene una cuchara y le  grita como si se tratara de un micrófono. Tres sonrisas enormes se ven en la foto. Físicamente no nos parecemos en lo absoluto a estrellas de rock; somos morenos, tenemos una mezcla particular pero común de rasgos indígenas y afroamericanos, y a pesar de que ambos tenemos el pelo largo, nos diferenciamos en que el suyo es lacio y brillante, mientras que mi cabello parece más un corte afro. Felipe es un punto intermedio entre los dos, pero aún no tiene el pelo lo suficientemente largo y no aparece en la fotografía. Es probable que él la tomara.

La fotografía en facebook fue subida por Nicolás, el hermano menor de David que en la imagen le grita a la cuchara. En ese entonces tendría seis años; hoy tendrá dieciocho. Debajo de ella hay un con comentario.


     “cada día te extraño más, David; eras mi ejemplo y mi mundo. Te amo”
 


 "Cuando un hombre se suprime hace la cosa más digna del mundo" me dijo alguna vez David "Con ella casi merece vivir"

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