martes, 20 de septiembre de 2016





En 1958 el antropólogo estadounidense Malvin Harris asignó el término “psicosis del Wendigo” para describir los impulsos criminales sobre el consumo de carne humana. Harris extrajo el concepto de la mitología de los pueblos algonquinos precolombinos, que habitaron la región de los Grandes Lagos entre Estados Unidos y Canadá.  El mito ya había sido estudiado por Carl Gustav Jung cuando buscaba un objeto mitológico que definiera el arquetipo del antropófago, y concluyó que aunque en la mayoría de pueblos amerindios existe una criatura monstruosa relacionada con el consumo de la carne humana, el mitema es en realidad exclusivo de América y tiene muy pocas referencias en otros continentes.

 Para los aborígenes norteamericanos, el Wendigo es una deformación del ser humano que ha cometido el pecado de la antropofagia.  Este mito cobraba importancia pedagógica durante los inviernos más duros, donde la caza escaseaba y la agricultura era nula, pues para los algonquinos el canibalismo era un tabú inquebrantable. Los wendigos suelen ser descritos como humanoides enormes, malévolos y adictos a la carne humana, que vagan por los bosques y cuyo poder como espíritus naturales se incrementa con el invierno, las hambrunas y la escasez.

En Mesoamérica tenemos muchísima información sobre del canibalismo ritual.  En el folio 43 del Códice Magliabechiano (perteneciente a la cultura azteca)  destaca una imagen donde nueve personas comparten los despojos de un ser humano, liderados por una criatura cuya fisionomía es muy similar al wendigo algonquino. Para los estudiosos, la figura en la imagen se llama Itzpapálotl, cuyo nombre significa “mariposa de obsidiana” Itzpapálotl es una criatura de género femenino, con forma de esqueleto huesudo,  cuernos y calavera como rostro y garras de jaguar.

Este aspecto común reincide en distintas mitologías de todos los rincones de América. La relación entre la criatura y las hambrunas también es reincidente. Para los aztecas y los mayas, el canibalismo también estaba atado al vigor en la guerra y la destreza en el combate. En plena batalla, los guerreros exhaustos abrían a su contendiente y devoraban exclusivamente su corazón, para adueñarse de su espíritu de lucha.

Quiero destacar una diferencia importante entre los mitos tratados; para los algonquinos el Wendigo es un mito pedagógico que convierte en tabú el consumo de carne humana, mientras que para la cultura mesoamericana institucionalizó y le dio un sentido ritual al canibalismo.

Sin embargo, existen diferencias de fondo que deben separar el canibalismo por necesidad (históricamente ocasional)  el sacrificio humano ( practicado en casi todas las culturas antiguas) y que en el caso de los aztecas, Fray Bartolomé de las Casas catalogó como “signo de gran religiosidad” y el asesinato ritual en el sacrificio, que incluso fue celebrado en Roma hasta el 97 a.c .Sin embargo, es significativo que el canibalismo fuese tabú para los pueblos más allá del trópico de cáncer y que fuese practicado con cierta libertad por los pueblos por debajo de la misma línea.

La función del mito algonquino nos indica que hay una tendencia natural al canibalismo que debe ser censurada pues pone en peligro la supervivencia total de la tribu. Es fácil especular que esta condición resaltó la debilidad demográfica de un pueblo sometido constantemente a duros inviernos y agricultura decaída. Por tanto, el mito procura evitar la extinción de una población. Más al sur, los anasazi practicaron el canibalismo con cierta constancia. Mucho más numerosos, prolíficos y guerreros que los algonquinos, se encontraron signos reiterativos de rituales religiosos en el siglo XIX que incluían el consumo de carne humana.

Pese a las diferencias, existe un punto en común; el vigor. El Wendigo es la personificación de la violencia, de la gula. Aquellos que devoraban el corazón de sus enemigos querían vigor y capacidad de guerra. La palabra caníbal está íntimamente relacionada a la palabra Caribe desde el segundo viaje de Cristóbal colón. El fuerte Navidad, dejado por Colón en su primer viaje a  Centroamérica, fue devorado por los “Caribe” según relatan sus propias notas personales. 39 personas fueron devoradas, dejando a su paso emplazamientos donde habían piernas, manos y cabezas sobre hogueras de asado.  Pero ¿qué significaba para los caribe el consumo de carne humana? Para Harris la antropofagia era una consecuencia de la ausencia de rebaños o grandes presas de caza. Los estudios posteriores de ADN demostraron que las tribus caníbales viajaban a zonas aledañas para conseguir presas. Es decir, no consumían a los suyos, sino a los extraños. No había necesidad de un Wendigo que sirviera de advertencia. El wendigo en Centroamérica era por sí mismo un estado deseado de lucha.

En la novela “Viento seco” de 1953, el escritor Daniel Caicedo trató el tema del canibalismo en el conflicto colombiano encarnándolo en uno de sus villanos, un militante conservador llamado “La hiena” que arrancaba el corazón de sus víctimas y luego lo devoraba, en medio de un pequeño ritual de influencias indígenas y santeras. Siendo los pájaros radicales conservadores y fanáticos cristianos, es muy difícil imaginar una tolerancia semejante a un comportamiento en sus filas—aunque la carnicería no les fuese extraña en ningún sentido— pero puede que la constancia y simultaneidad de los rumores tengan un significado que va más allá de lo demostrable históricamente. Otros rumores constantes se han encontrado en las narraciones contemporáneas sobre el paramilitarismo, de las que sólo una historia ha podido confirmarse hasta el día de hoy, la de William Gutiérrez Saldaña, alias ‘Llanero’, jefe paramilitar del Meta, que en el 2003 cocinó y devoró junto a sus cómplices el cuerpo de dos miembros de otra banda criminal. La naturalidad de este caso, su grabación en video y la naturalidad del testimonio hicieron creer a los investigadores que no fue el primer caso en el que participó alias el Llanero.

Ni en la década de los 40, ni en el año 2003, existen evidencias de escasez de presas de casa, rebaños o similares. El canibalismo contemporáneo no tiene una explicación matemática. Puede que tampoco la ecuación que relacione  causa y consecuencia tampoco exista para los aztecas y los anasazi, salvo una posibilidad; los rituales religiosos que hoy llamaríamos magia negra.  

La explicación ritual, más oscura  pero menos documentada, es extremadamente visible en el caso de alias el Llanero. Según informes de la fiscalía documentados por semana.com, alias el Llanero fue discípulo desde los once años de alias Cuchillo, otro jefe paramilitar con fama de descuartizador, que usaba a la abuela de alias el Llanero como hechicera personal.

Frente a todas las explicaciones irracionales para explicar el comportamiento del Llanero, la que menos irracional me resulta es la de brujería. En esta explicación confluyen todos los mitos tratados. El corazón de las víctimas “fortifica”, “revitaliza” dice Caicedo hablando de la Hiena. ¿Es la brujería el conector entre el canibalismo y el paramilitarismo?  El libro “Magia, brujería y violencia en Colombia" del antropólogo Carlos Alberto Uribe lleva los orígenes de la brujería a la guerra colombiana a tiempos incluso previos a la violencia partidista. Rituales antiquísimos, sincretismo religioso y fanatismo hacen parte importante del conflicto colombiano. En todo este arcoíris de tonos oscuros se encuentran elementos de antropofagia latentes, comentados, murmurados, debatidos pero  muy poco documentados.

Jung escribió en 1936 Wotan, un polémico ensayo donde insinuaba que Hitler encarna el arquetipo del dios Wotan, representante y cuerpo físico de un espíritu colectivo que afloró en el nacionalsocialismo y que consumió Europa. El dios errante, el murmullo del bosque virgen, el dios cazador fueron los símbolos que Jung utilizó para afirmar que Wotan era un arquetipo germánico y  que Hitler era su representación. 

Los arquetipos son representaciones simbólicas que se encuentran en el inconsciente colectivo. decir que Hitler era la encarnación del Wotan es decir que hay algo de Hitler en toda la sociedad que lo rodeó. Él canalizó aquella pulsión y la materializó. Él fue un exégeta del espíritu de la destrucción que Wotan simbolizaba.

En la misma lógica, el paramilitarismo, sus oscuras ambiciones y características, todas sus sombras confluyen en Alias el Llanero, encarnación del arquetipo del Wendigo. 


domingo, 11 de septiembre de 2016



Alguna vez leí una columna de Abad Faciolince con un postulado similar a este; 220 mil muertos son en realidad pocos para 50 años de guerra. Nuestro conflicto puede catalogarse como de “baja intensidad” además, el país no ha sido afectado uniformemente, en cambio, la ideología del conflicto si ha sido uniforme gracias al gobierno de Álvaro Uribe (que obligó a casi la totalidad de los colombianos a  tomar partido, con un ánimo visceral, de un modo u otro)

El conflicto ha permitido que el Estado colombiano padezca de múltiples malformaciones que se han agravados gracias a un estado de sitio permanente. Muchos políticos han usado esto como excusa para extralimitarse sin ser repudiados por sus votantes.

Como N político promete solucionar el problema Z (principal) aceptamos que contribuya o genere el problema Y (que consideramos secundario)

Hasta ahora, no hemos entendido la corrupción como una forma de violencia, debido a que padecemos violencias que suponemos peores.

Desde la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, los nuevos liderazgos han sido pocos y los apellidos presidenciables han sido reincidentes. Un efecto secundario de la oligarquía es que gran parte de los ciudadanos ven al Estado como un negocio externo a ellos del que otros se aprovechan. La única forma de interactuar con él es aprovecharse también, cuando existe la oportunidad.

Esto ha legitimado la corrupción en el pensamiento popular, y por tanto la inoperancia del Estado, que a su vez incrementa la sensación de separación entre ciudadano – Estado.

¿En qué puede ayudarnos el acuerdo de paz para interrumpir este bucle infinito? En que purificará las discusiones políticas. Podríamos discutir temas distintos a la guerra, las FARC, el gasto militar y otras guerrillas. En realidad eso implica: apenas y nos libraremos de uno de nuestros problemas.

A puertas de una reforma tributaria, sería bueno pensar en una optimización del estado en el pos-posconflicto, empezando por una reducción  natural del gasto militar y la disminución y progresiva desaparición del apoyo financiero y logístico a las víctimas.


Algo bueno del plebiscito; se ha escuchado  muchas veces la expresión “ no quiero que hagan eso con MI DINERO” cosa jamás escuchada antes en este país.

220,000 muertos en cincuenta años son pocos para suponer que la sociedad colombiana pueda sentir que ha tocado fondo, o para afirmar que los 48 millones de habitantes han sentido de algún modo los efectos del conflicto. En comparación, otras naciones golpeadas por la guerra han buscado de un modo u otro el exterminio total del contrario, lo que los lleva a tomar conciencia más rápidamente y recapacitar sobre las formas ideales de lucha—Esto hace parte del razonamiento de Faciolince

A pesar de la mezquindad del argumento, últimamente no me resulta descabellado, sobre todo al escuchar argumentos del NO.

Por otro lado, entiendo que los defensores del No piensan que es posible una derrota total militar a las FARC transcurrido x cantidad de tiempo,  y el costo de ese tiempo no les parece relevante.

Esta ecuación requiere de un acto de fe, en mi opinión, desproporcionado ( las estadísticas son su principal enemigo)

Allí viene de nuevo el problema de la poca uniformidad de los costos. Cuando una familia sufre una extorsión, y este es su único efecto negativo del conflicto, es lógico que sólo quiera redimir su cuota de injusticia y este daño no les parezca político. De un modo que podría catalogar de enfermizo, el conflicto de baja intensidad ha permitido que la sociedad se acomode a él, al punto que la vida militar es considerada una de las fuentes más estables de sostenimiento.  Mientras algunos batallones del país son hostigados y los militares corren peligro constantemente, hay otros donde pueden vivir holgadamente. 

Es como la lotería, diría una madre de barrio.

El contribuyente acepta de buena gana que un tercio de lo que contribuye al  país se destine a la guerra. Es, de hecho, el porcentaje que más le enorgullece, pues tiene la certeza de que los otros dos tercios serán robados o desperdiciados.

¿Será posible pensar nuestra situación sobre los acuerdos de paz sin partir de ningún punto de vista ideológico?

Supongo que ahí está mi primer error; juzgar el proceso sin ideología es ya tomar un partido. Razonar los argumentos es también tomar parte, pues uno de los bandos ha elegido un punto de vista lleno de prejuicios y criterios religiosos. Razonar con un prejuicio es prácticamente imposible.

Tampoco quiero penalizar el prejuicio, que aunque útil socialmente resulta inútil en la política. Sin embargo, acepto cierta equivalencia entre el acto de fe que implica que las FARC actúen bien, y el prejuicio que implica la certeza de que actuarán mal.

Para la religión cristiana, la negociación con el mal no tiene sentido, y puede catalogarse como corrupción. Sin embargo, hay ciertos elementos en la religión (como el perdón, el arrepentimiento y la confesión)  que pueden ser útiles para salir de este problema.

Uno de los argumentos más importantes: (en mi opinión) una buena parte de los políticos que defienden el NO se han enriquecido gracias al conflicto. Temen las reformas del acuerdo pues saben que afectarán duramente sus negocios (ej: Lafourie y Cabal) Estos políticos, como es natural, no tienen otra alternativa más que inyectar mentiras a la discusión.

No sé si tomarme en serio la discusión sobre la justicia, pues como colombianos, estamos perfectamente acostumbrados a su inoperancia. Uribe ya demostró de amnistiar a 30 mil delincuentes y no exigirles nada a cambio disminuye los indices de violencia. Muchísimos ex paramilitares han sabido aprovechar muy bien su segunda oportunidad. Yo he conocido varios ejemplos.

¿Y la amenaza del chavismo? que el chavismo se transforme en amenaza y no exista la guerrilla es lo mejor que le podría suceder a este país. A lo mejor, para evitar que suban al poder, los políticos tradicionales tengan que trabajar por los colombianos y no para ellos mismos, al menos por una vez.

miércoles, 17 de agosto de 2016




El  video del sacrificio humano el CERN es uno de los temas más comentados en las redes en los últimos cuatro días. No es muy usual que comente aquí estos temas, pero dado que me resulta muy interesante  tengo un par de teorías al respecto.

En un lugar donde abundan estudiantes de posgrado y doctorado (e incluso de pregrado, especialmente en los campamentos de verano) no es de extrañar que sean frecuentes fraternidades estudiantiles (las Studentenverbindung Alemanas) que aunque suelen ser más usuales y sonadas en las universidades norteamericanas, también existen  europeas, y son aún más ebrias.

Las fraternidades suelen realizar pomposas y crueles iniciaciones. Estas iniciaciones hacen parte de su identidad particular y han resultado motivo de escándalo y desaprobación cientos de veces. La estatua de Shiva es un lugar ideal para realizar una iniciación pomposa. Al ver el video, lo primero que pensé fue que el participante (el iniciado) se había quedado sin pelos en la tetilla derecha.

Existen, dentro del CERN, residencias universitarias de verano. Son proyectos multinacionales, donde incluso se reciben estudiantes de países no pertenecientes a la unión europea.

La otra posibilidad, cuya probabilidad es casi computable con cero, es que realmente exista un sacrificio humano dentro del CERN. Y como a nadie le gusta la verdad, quise encontrar alguna justificación religiosa para el sacrificio.

Sólo hay un problema; siguiendo la lógica del ícono, los sacrificios humanos no se celebran en honor de Shiva, si no en honor de Kali. Aunque alguien puede decirme que Kali es el vir de Shiva y ese hecho les dotaría de cierta unidad monástica,  ambos dioses cuentan con iconografía distintiva que le da un sentido a su unidad ritual.  La palabra sánscrita Sati refiere las inmolaciones femeninas tras la muerte del esposo, y la historia de aquellas inmolaciones daría de por si sola para toda una enciclopedia; según la tradición del hinduismo, Kali responde a los sacrificios humanos con benevolencia. Sati es uno de los nombres de Kali, y a la vez es el holocausto de la esposa fiel tras la muerte del esposo.

Pero no se trata de apuñalar a una mujer, si no de incinerarse ( o ser incinerada) en la pila funeraria del difunto. Esto procede de una especie de temor y de censura social a la viudez, del que ya han hablado suficiente las feministas y los defensores de derechos humanos. .

Los sacrificios humanos en honor a kali fueron durante siglos muy comunes en el hinduismo. En el 2010, se encontró un cadáver en el templo de Kalighat (en Calcuta) con claras señales ritualistas ( pero por ser un  hombre, no podría hablarse de Satî. Si no de un simple sacrificio en búsqueda de fortuna) Reglamentaciones británicas prohibieron el Satí desde 1829, pero se habla ocasionalmente de rituales clandestinos modernos.

¿Son los hindúes unos bárbaros? El judeocristianismo también está plagado de sacrificios humanos en el antiguo testamento. La biblia cristiana  (Deutoronomio 18:10;Jeremias 7:31)  promueve el sacrificio humano. Y de hecho, la simple orden de matar a los enemigos de Dios repetida incontablemente en la biblia y que aún practican fielmente los israelitas y los fundamentalistas cristianos bien podría tildarse de sacrificio religioso.

Buscando entre sectas y logias secretas, las características del video no coinciden con nada de lo que yo conozca. Por un lado, bien podría recordar una de las acusaciones clásicas del nazismo en contra de los judíos “ el sacrificio ritual judío” que  incluso además de ser una falacia, no tendría ningún sentido enfrente de una estatua de shiva.

El video tampoco se parece a ningún ritual de la masonería, el rosacrucismo, el iluminismo, el rojismo,  y otros ismos menos populares.

Para poder generar una teoría conspirativa habría que ignorar u omitir alguno de estos datos y crear una  historia en forma más bien lovecrafkiana. Una de las teorías mas interesantes que leí habla de que el CERN abrió una puerta dimensional con el sacrificio para despertar demonios dormidos durante algo más de cinco mil años.  La misma elección locativa del CERN da indicaciones tenebrosas, pues en la época romana se llama Appolliacum (en relación a un templo de Apolo  en el lugar)

Ahora, la construcción apocalíptico cristiana exige que no existan dioses benévolos más que el dios cristiano, y por tanto, Apolo y Shiva, relacionados por la destrucción y por su similitud con Satanás no pueden ser más que dioses destructores (Algo así como Bills y Shampa) invocados por científicos utilizando una maquina de mil millones de dolares para esclavizar a la humanidad.

¿Así o más claro?


Inevitablemente el conocimiento de élite en la física está velado para el 99% de la humanidad; la misma autonomía del CERN, sospechosa para muchos, es una salvaguarda contra políticos que tratando de disminuir o condicionar su presupuesto quizá ignoren su importancia, o trasgredan su sentido científico.  Es apenas obvio que la gente desconfíe del CERN, de la ciencia y sus implicaciones  globales (no es la primera vez que una teoría conspirativa incluye a este lugar) pero eso nos recuerda, una vez más, que por muy critica que parezca, la ciencia deba difundirse y mostrarse libremente,  lo mejor posible, a toda la humanidad.

Una tercera posibilidad es que el video (incluyendo su difusión) sea una broma. No sería la primera vez. 

Aquí el video original.

jueves, 28 de julio de 2016


Esta es la terminación ( o mejor decir, complementación)  de un pequeño ensayo que comencé hace cosa de tres meses....


La primera vez que escuché sobre los reptilianos fue tras deambular entre videos de Ovnis y apariciones fantasmales en YouTube.  De la nada  (o si mal no recuerdo, YouTube me lo recomendaba) encontré un documental artesanal (del canal Kadosh53) fundamentado en una entrevista con una mujer mayor cuyo nombre no recuerdo ahora, inglesa pero ciudadana estadounidense, que juraba entre lágrimas haber visto a George Bush padre convertirse en un reptil frente a sus ojos.  La entrevista duraba 45 minutos, era rica en referencias antropológicas y vagamente históricas, la mujer había recorrido Estados Unidos de costa a costa, contando en conferencias miserables su experiencia traumática pero lucrativa. Para el presentador del documental, que Bush fuese un reptil espacial tenía mucho sentido. No parece coincidencia que varios años después,  la mitología de los reptilianos fuese tan popular durante el gobierno de George Bush hijo. Tras la publicación del libro “el gran secreto” de David Icke, la idea de una especie reptil gobernando al mundo desde las sombras funcionó como disparador y caló profundamente en la psicología de ciertos sectores moderadamente educados de Estados Unidos. El mito, de hecho, se diversificó con el paso de los años, apoyado por el comportamiento masivo y virulento de Internet. En su construcción se unieron rezagos de la Atlántida de Platón y la nostalgia del re-descubrimiento tecnológico de civilizaciones perdidas(el mito fundamental de los reptilianos habla del ser humano como resultado de experimentos genéticos de una raza extraterrestre superior, que nos utilizó como esclavos extractores de oro en el antiguo Egipto, cosa que por cierto, explicaría nuestra fascinación por el oro) los iluminados de Baviera (una organización secreta paramasónica a la que se acusa de estar detrás de todos los atentados al orden establecido)  junto con antiguas mitologías sumerias, semitas y judías (el término Anunnaki, proviene de unas antiguas deidades sumerias que se combinan constantemente con los demonios reptiloides judíos) las conspiraciones judeomasónicas de finales del siglo XIX (cuya principal consecuencia fue el holocausto judío) y la resistencia cristiana conservadora a la incertidumbre del progreso liberal( que, curiosamente, tiene como mayor exponente a George Bush) Pero su aderezo principal y el eje teórico de su popularidad es la cultura pop de los extraterrestres, fundamentada vagamente en Wells y Lovecraft. Los reptilianos son, en esta medida, una forma de sincretismo mitológico extremadamente amplio y complejo. Justifican el origen del mundo y justifican el miedo, justifican la incertidumbre contemporánea y a su vez justifican nuestra sed, aún insatisfecha de libertad.

Huiré aquí de todo juicio de valor; no me interesa la veracidad del mito. Quiero entender lo que el mito explica. Distingamos el mito ancestral y el mito moderno, en las clasificaciones de Lévi-Strauss.  Nos interesa específicamente el mito ancestral, el relato falso que justifica un lugar o una situación específica.  Para Strauss, “La función del mito en una sociedad es corregir oposiciones o falta de simetrías estructurales, mediante la lógica, o sea, que el mito proporciona un modelo lógico para solucionar una contradicción y resolver problemas sociales y psicológicos” el mito moderno, en cambio, ofrece una variación  narrativa mucho más importante, pues nada tiene que justificar. Es  más una historia en la que el receptor participa por voluntad, exaltando su sensibilidad y su credulidad. El mito moderno es creído por fe narrativa intrínseca, más no es la única forma de justificar un origen. Los creepypastas y las leyendas urbanas de Internet son creídas por su capacidad de credibilidad, por efecto de la atmósfera que narran,  en un acuerdo de complicidad entre el creador del mito y el lector.
Los reptilianos, en este punto, podrían ser un mito híbrido; una explicación para el origen del hombre y una explicación para su esclavitud actual. Las diversas fuentes que lo alimentan crean un linaje que atraviesa toda la historia de la humanidad y todo lo explican, llenando todos los huecos, y solucionando todas las ambigüedades. Allí donde aparece algo inexplicable pueden aparecer también los reptilianos, con una voluntad e intención misteriosas. Descubrimos que la historia tiene un sentido, una justificación superior, y en el fondo, nos descubrimos inocentes frente a los hechos. 
Y nada más reconfortante que purificar a la humanidad transformándola en una víctima de una fuerza extraña

  La conspiración funciona como revelación prometéica. El conspiranoico  contemporáneo es esencialmente un Prometeo, un ser que divulga una verdad que podría liberar a los hombres.  Pero la conspiración es muy anterior a la cultura pop de Roswell y el Área 51.  El mismo holocausto estuvo fundamentada en una mitología de la conspiración (los protocolos de los sabios de Sion, que denunciaron  por primera vez en la Rusia Zarista la existencia de un gobierno secreto; las logias masónicas y las sinagogas) que, fusionada con una conspiración  un poco más antigua ( la de los iluminados de Baviera, que fueron, en muchos aspectos, según las teorías conspirativas,  los pilares del derrumbamiento de la monarquía) construyen el nuevo orden mundial iluminati reptiliano. Hoy ya no son los humanos, judíos, iluminados, masones banqueros o no, quienes están detrás del gobierno mundial. Son seres extraños a nuestra especie. Absolutos y todopoderosos dictadores extraterrestres.

La única forma de comprender el sinsentido es refugiándonos en otro sinsentido del que sin embargo, podemos encontrar evidencias  circunstanciales en todos lados. Después de todo, la serpiente y el reptil son en todas las culturas criaturas semidivinas, intermediarias del cielo y la tierra, muchas veces venidas del cielo o poseedoras del secreto de la creación, o mejor aún, de la inmortalidad.  Quetzalcóatl, la antigua Serpiente Emplumada de la cultura prehispánica, como un dios primordial, es el dios reptil arquetípico.  En el mestizaje humano reptil tenemos el origen de la dinastía merovingia, cuyo escudo mostraba un hombre mitad pez, el quinotauro, padre de toda la realeza Francesa, y cuyos vástagos hoy se encuentran desperdigados por toda Europa ( entre ellos, destacan los actuales miembros de la realeza Inglesa. En internet abundan imágenes, reales o no, del aspecto hibrido reptil humano de la Reina Isabel)   El primer rey de Atenas, llamado Cécrope,  era mitad hombre, mitad ofidio, y estaba a su vez emparentado con Sebek, el dios egipcio cuyo rostro es el de un cocodrilo, padre de una raza de seres reptiloides llamada Unas. Pero ningún mito antiguo ha influenciado tanto a los reptilianos como los Naga de la cultura Hindú y los Anunnaki de la antigua sumeria. Son precisamente los anunnaki los que han creado  todos los imaginarios principales de la doctrina de David Icke, perpetuados a través de la historia dentro de la realeza y la banca internacional a través de la hermandad de babilonia.

Es destacable que la sospecha de un gobierno secreto recae con facilidad sobre sociedades secretas. El libro de David Icke es en sí una  hazaña propagandística; para el hombre promedio el mundo se tornaba hostil y oscuro a finales de los noventa. Durante los años posteriores al 911, el miedo se convirtió en un discurso político lineal y ortodoxo, pero aún habían muchos interrogantes en el aire que los medios oprimían bajo la amenaza de traición. Lleno de información, lleno de noticieros frívolos y rumores, el  norteamericano promedio se sintió engañado. Pero, ¿Qué tan grande puede ser una mentira como para que el hombre normal se atreva a desechar toda la historia? Una por una, las explicaciones mitológicas nos revelaron aspectos de la realidad que desconocíamos, que nos aterraban. De hecho, justificaron el miedo, justificaron también la percepción de falsedad que se respiraba en el aire. Los reptilianos, al igual que cualquier otra teoría de conspiración, le dan un sentido a la información disponible. Justifican el fraude que los hombres modernos sienten sobre la libertad y sobre el pensamiento. son, por ello, una construcción argumentativa robusta, una forma de mito totalizador.

El primer descubrimiento del conspiranoico es la no libertad, y la falsedad de la información que lo rodea. Sabe que no es libre y que la libertad es a la vez, su mayor tesoro. La conspiración es el fuego y él es un nuevo redentor Prometeo. Cuando es consciente de que la realidad es una falsificación, se siente privilegiado; somos esclavos porque somos infelices. ¿Somos conscientes de todo lo que no somos? El conspiranoico está convencido de que nuestros ideales fracasaron,  y tiene la lucidez de entender que la realidad nos hace pesimistas. El noventa y nueve por ciento de los hombres han sido superados por la historia y por sus matices, y sin embargo exigen una explicación.  El mito, por aterrador que logre ser, nos consuela, señalándonos un destino, un enemigo, o un futuro irremediable. Nos oponemos con fuerza a la ambigüedad.  Teorizar sobre lo que no conocemos es el sentido mismo del mito. 

Cristianos liberales y conscientes del acontecer mundial, quienes a partir de David Icke defendían el argumento reptiliano sostenían que toda la historia podía resumirse con la lógica de una mala película sobre extraterrestres “Algo malo sucede con Estados Unidos” esta era una conclusión sencilla de obtener luego de sufrir en carne propia las leyes de control civil posteriores al 11s. Los conspiranoicos en general saben que algo anda mal, lo perciben, pero acuden a su imaginación y no a su información disponible para entenderlo. En todas sus posibles explicaciones de la anomalía, dudo que exista una construcción teórica más lúcida que esta; nuestros líderes y monarcas son monstruos. En un momento de estupor y de absurdo como el gobierno Bush, donde no existía ningún sentido para la humanidad y la guerra, parecía fácil explicar aquella distancia entre el comportamiento irracional y abiertamente maquiavélico de las clases dirigentes y el resto de la humanidad, embellecida por los valores no siempre sinceros del cristianismo new age. 

Hay algo extraño en ellos, diría David Icke, una naturaleza ajena a la humanidad que tanto valoramos. No es posible que el caos tenga algo que ver conmigo. No es posible que Bush y yo pertenezcamos a la misma especie. Hay algo malvado en él, malévolo en esencia, una intensión no reconocida, una falacia, una mentira en sus razones, en sus palabras. La lucidez del planteamiento de David Icke consiste en entender que Bush es inhumano e irracional, y que la clase dirigente del mundo actúa utilizando artimañas e intenciones ocultas, como si fuesen otra especie, carente de empatía y humanidad, odiándonos en secreto, y conspirando contra nosotros.

El engaño está en la idea de que la humanidad no puede concebir a George Bush, a Tony Blair o a Aznar, a la Reina Isabel o a Putin. Es ingenuo, profundamente ingenuo, negarle a la humanidad sus puntos bajos, sus crímenes y desgracias. Nos cuesta aceptar que a Hitler lo impulsaron valores profundamente humanos, defectos que podemos encontrar en cualquiera de nosotros. Es mejor excluir lo odioso de la humanidad, alinearlo a lo monstruoso externo para sentirnos tranquilos con nosotros mismos. Los conspiranoicos son seres racionales, inteligentes pese a ser conservadores nostálgicos y cristianos heterodoxos. Excluidos de la educación de élite, del desarrollo científico y de los epicentros económicos, no encuentran mejor forma de justificar esa distancia que juzgar a sus contrarios como alienígenas. “Son los otros los inhumanos, los que actúan por fuera de la humanidad”

Al menos en lo simbólico, sus mitologías funcionan como una poderosa venganza, y justifican la exclusión a la que son sometidos, sin que puedan remediarlo.

miércoles, 27 de julio de 2016







El otro no existe,
No existe nadie;
Apenas y podemos tocar lo que
Suponemos,
Es un cuerpo;
Un hechizo de nervios, cartílagos y pesares.
Tampoco existen los pueblos
Ni sus lágrimas
Ni sus palabras.
Todos los otros, que son nadie,
Acuden a las muchedumbres
Para silenciar su aislamiento.

Por tanto,
Esa marea de manos levantadas
De consignas y exclamaciones
No son nada.

Para todos ellos
Yo no existo
Soy otra forma de silencio.
Un desconocido,
Una amenaza pasiva,
Una incomodidad imperceptible
Disfrazada de transeúnte
 Pasajero del viento.


martes, 7 de junio de 2016




Pocas personas están dispuestas a arrastrar el origen de la hipótesis de la simulación al poema de Borges, el Ajedrez.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?”

El Omar mencionado es Omar-al-Khayyam, un astrónomo, matemático y poeta persa. Pero Omar no habla de dioses infinitos (un vértigo que proviene seguramente de la fascinación de Borges por el Hinduismo) si no del destino y sus juegos en contra de la vanidad humana. Por ello  es necesario arrastrar aún más  el origen de la hipótesis de la simulación (más allá incluso de Platón y el mito de la caverna) al mundo hindú. Un dios sobre otro dios no es una idea que perturbe a quienes concibieron el mito (según algunos, apócrifo) de la tortuga Akapara, que sostiene cuatro elefantes que a su vez sostienen al mundo; bajo Akapara hay otra tortuga, y bajo esa segunda tortuga, otra tortuga, y así infinitamente.

La propuesta de Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, en su muy comentado ensayo “are you living in a computer simulation?” es una analogía computacional al poema de Borges. Si llegamos a descubrir, gracias a una avanzada computación futura, que podemos recrear la realidad a través de la simulación,  y llegamos a un punto donde podemos crear simulaciones tan sofisticadas como para recrear la mente humana y hacerle suponer una realidad,  una física, un tiempo y un espacio, es muy probable que nosotros también seamos una simulación, a su vez concebidos por una inteligencia superior. Como el mago del cuento “las ruinas circulares” frente a nuestro hombre soñado, al detenernos en él (en nuestro simulacro, nuestra simulación, su humilde situación de mero artificio)  descubrimos (con humillación, con temor) que otro a su vez nos está soñando. 

Leí por primera vez sobre esta teoría en el 2007,  en un artículo sobre un libro "Living in a Simulated Universe", del profesor  John D. Barrow, en donde se proponía la hipótesis de la simulación para explicar algunos problemas de la cuántica que nos hacen pensar que la mente humana puede intervenir de algún modo el comportamiento de las partículas. La hipótesis de la simulación soluciona estos fallos argumentando que en una lógica computacional no es necesario invertir recursos de cómputo donde no hay un observador consciente (por eso los electrones se comportan en determinados experimentos de un modo cuando son observados, y de otro modo cuando no) Barrow estaba en su momento más interesado en los fallos de código, bugs y errores que pudiera tener el universo-simulación. Yo me interesé en este aspecto, y de ese interés nació mi cuento “The end is here”

Inspirado también en la hipótesis de la simulación, el youtuber Espelufrío escribió un pequeño relato llamado “la vida en la máquina” en donde a través de un juego de estrategia lograba crear una sociedad que vive y evoluciona en su computador personal. Interesado por el bienestar de las creaturas que habitan en su mundo programado, el programador accede a través de un avatar a su sistema y logra comunicarse con las IA generadas en su simulación, que a su vez lo identifican con un dios programador y le piden, como único deseo, que los saque de la simulación, y les permita ser iguales a él.

—No puedo hacerlo—admite ese dios todopoderoso en la simulación pero impotente y ordinario en el mundo superior.
— ¿Cómo quieres que nos sintamos tranquilos sabiéndonos simulacros en un mundo limitado y diminuto?—responden las IA.

El relato concluye con la desesperación proteccionista del creador y la angustia y claustrofobia del creado. Una pequeña metáfora que explicaría, en palabras breves, el silencio proteccionista del dios-programador.

 
Del mismo modo en que desde Minecraft es imposible simular minecraft, muchos físicos reniegan de la hipótesis de la simulación, pues requeriría de un cómputo tan poderoso y colosal que consumiría toda la energía del universo. Por ello nuestras simulaciones en el futuro se perfeccionarán, serán elaboradas y sofisticadas, pero evidentemente serán inferiores a la realidad.

Sin duda la hipótesis es un simple juego intelectual que a veces toma tintes teológicos y metafísicos; sus conclusiones nos resultan tanto interesantes y entretenidas, como indemostrables e inverosímiles.  

sábado, 28 de mayo de 2016

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La primera inteligencia artificial en ganar el premio Nobel de literatura fue el dispositivo BRAIN- HKDM23 (en el año 2056)  propiedad de Google, y autor de la novela “Miedo a la Oscuridad, edición castellana de Planeta - 2054” que vendió durante su primera semana más de un millón de copias (traducidas instantáneamente) en todo el mundo. El modelo de las IA ya había sido usado muchos años antes para remplazar periodistas y redactores por drones armados de micrófonos, cámaras y motores de voz. Estos dispositivos desaparecieron en pocos años las salas de redacción de los diarios, y los equipos investigativos de los medios, generando por fin esa sensación de imparcialidad que los lectores exigieron apasionadamente y durante siglos a los diarios de todo el mundo.  Los drones podían introducirse velozmente en zonas de conflicto o de catástrofe con el más mínimo riego, y en caso de pérdida, no había ninguna muerte humana que hiciera necesaria una indemnización. Ya en el 2022 no era extraño ver drones volando por las ciudades reportando atascos,  incendios o accidentes en todas las ciudades del mundo.

La primera entrevista presentada en la televisión realizada por una IA fue televisada en 2021.


Pero el camino de las IA para alcanzar al Nobel no fue sencillo, ni estuvo en ningún instante tapizado en pétalos—así lo subrayó BRAIN- HKDM23 en su discurso de  aceptación del Nobel—  Desde un principio las protestas por parte del clásico mundo editorial fueron cada vez más y más apasionadas. Nadie podía negar, sin embargo, el hecho de las computadoras en la escritura eran mucho más eficientes que un escritor de carne y hueso, que en el mejor de los casos podía crear un escaso libro al año. En promedio, la IA se tardaba entre cinco y diez minutos en formular una novela de quinientas páginas, eligiendo en una vasta base de datos los personajes, el argumento, y el escenario para sus historias, entre millares de probabilidades y variables, y luego la imprimía (gran parte de los diez minutos que tardaba la IA terminando la historia, se gastaba en el proceso de impresión) Las elecciones habían sido refinadas por algoritmos que impedían decisiones inútiles y que se inspiraban en un sofisticado estudios de las tendencias editoriales de los últimos 70 años.  Algunos especialistas opinaban que probablemente ese era el mismo mecanismo lógico que la imaginación del escritor realizaba, con su respectivo retraso biológico, a la hora de concebir una historia. A través del algoritmo del agotamiento del consumo, las IA incluso podían anticiparse a las modas humanas, siguiendo un diagrama muy parecido a este.


 
 Cada uno de estos elementos generaba en el siguiente una sensación de ruptura debido al agotamiento del consumo. La excesiva introversión generaba reflexión, la excesiva reflexión generaba emotividad, la excesiva emotividad generaba extroversión, y la excesiva extroversión concluía en glamour y superficialidad. Esto reiniciaba el ciclo.  Cada ciclo podía durar en promedio ocho o diez años, y dependía de lo afianzado que se encontraba el ciclo anterior en la generación humana inmediata.

El  los innumerables foros y debates sobre el tema el mejor ejemplo en defensa de las IA escritoras eran las calculadoras, que aparecieron como autómatas en 1630 de la mano de Wilhelm Schickard. Desde su invención hasta su elevado perfeccionamiento en el siglo XXI, los  hombres habían aceptado (algunas veces, a regañadientes, y con toda la resistencia posible de la academia)  que las calculadoras eran más rápidas  y eficientes que ellos en el cálculo. Las ciencias y  la ingeniería como tal lograron, gracias al aporte mecánico y digital de las calculadoras, los simuladores y los distintos tipos de software matemático, avances demasiado significativos como para ser subestimados.  Y aunque los hombres perdieron la capacidad de realizar grandes cálculos mentales y este problema se acentuó tras años de dependencia, las ciencias y las ingenierías tuvieron un florecimiento sin precedente. ¿Era acaso impensable una evolución semejante en la narración?

 Pero mucho antes que BRAIN- HKDM23 ganara el Nobel, ya las IA arrasaban en ventas con muchísima facilidad.  El primer patrón de escritura  novelística artificial fue desarrollado por  el MIT en 2023, basado en el SyntaxNet de Google, que en el 2016 había creado el primer poema artificial.


El  MIT sintetizó una novela en un algoritmo nuclear para que SyntaxNet pudiese reproducirla variando algunos elementos como si de un puzle se tratase. La primera saga en ser sometida a su reducción algorítmica fue Harry Potter y la piedra filosofal. Así, el pequeño mago huérfano, con un destino trágico, y que llega a una escuela de magia para salvar el mundo mágico, se convirtió en un pequeño músico, huérfano y con un destino trágico que llega a una escuela de jazz en nueva york para salvar el mundo musical, o  también en un pequeño programador huérfano, elegido dramáticamente que llega a Sillicon Valley a salvar el mundo del software.  De las 65 variaciones creadas por el MIT sólo llegaron a la imprenta 23, y de estas solo cuatro fueron éxitos editoriales. Estos cuatro éxitos, sin embargo, fueron firmados por seudónimos y no por SyntaxNet 3.0, pues las editoriales entendieron que era demasiado pronto para introducir al mercado sus algoritmos y posiblemente la respuesta de las comunidades literarias y  público en general fuese demasiado hostil como para permitir el refinamiento de la nueva tecnología.

Los IA fantasma.

El modelo de reproducción de esquema narrativo no era nuevo en la industria editorial, todo lo contrario; había sido desarrollado para expandir residualmente el éxito de un best seller más populares. Si un libro lograba cierto nivel de éxito comercial aparecían en los estantes libros sospechosamente similares, realizados por autores con nombres semejantes (las semejanzas incluían títulos, caratulas, paleta de colores, fotografías y temática o tendencia) los libros imitación nunca lograban el éxito del original, pero superaban con bastante  modestia el margen de sostenibilidad financiera. Los autores de estos libros-espejo siempre eran seudónimos, estudiantes de literatura con problemas de dinero o escritores viejos en declive. Cuando las IA los remplazó nadie sospechó nada. Ninguno de estos proyectos iniciales, después de todo, llegó nunca al top de ventas ni mereció nunca una entrevista  de una revista cultural o una curiosidad adicional por parte del lector.

El lento pero imparable proceso de la innovación.

El aporte de los drones periodistas ayudó a perfeccionar la redacción artificial. Grandes periódicos norteamericanos como el L.A Times y el Associated Press, iniciaron esta tendencia que en la segunda década del siglo XXI se conoció como “churnalism”

En 2011 el software interno el L. A Times inició su robotización a través de “Quakebot” en pocos años los robots redactaban informes financieros en cuestión de tres minutos.

Los analistas informativos vaticinaban que los periodistas serian remplazados definitivamente en el 2030, pero esta predicción se vio acelerada por la popularización de los drones y el desarrollo por parte del MIT del SyntaxNet 3.0, capaz de solucionar baches en la información e improvisar soluciones sencillas para información incompleta en sus plantillas de datos. Esta evolución se desarrolló inspirada en la capacidad improvisadora de los narradores (quienes colaboraron en el proyecto no previeron que de algún modo, sepultaban la literatura humana)  Esto concluyó con el  polémico premio Pulitzer que SyntaxNet 3.6 ganó en el 2031 con el artículo “Sobre la barbarie en la guerra civil de Venezuela. Diez años sin fin”

Debido a la desaparición progresiva de la profesión, y al hecho que durante cinco años consecutivos distintas variantes de SyntaxNet ganaron el premio, el Pulitzer se clausuró definitivamente en el 2038.

¿Sucederá lo mismo con el Nobel? Fue la pregunta que muchas personas y máquinas se hicieron tras la premiación de BRAIN- HKDM23.

....A continuación. 
La desaparición de los Historiadores. 

"...Si la optimización constante y la eficiencia son la ética que enseñaremos a las máquinas, ¿cómo reprocharles que opten por eliminarnos del planeta?..."




 
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