miércoles, 17 de agosto de 2016




El  video del sacrificio humano el CERN es uno de los temas más comentados en las redes en los últimos cuatro días. No es muy usual que comente aquí estos temas, pero dado que me resulta muy interesante  tengo un par de teorías al respecto.

En un lugar donde abundan estudiantes de posgrado y doctorado (e incluso de pregrado, especialmente en los campamentos de verano) no es de extrañar que sean frecuentes fraternidades estudiantiles (las Studentenverbindung Alemanas) que aunque suelen ser más usuales y sonadas en las universidades norteamericanas, también existen  europeas, y son aún más ebrias.

Las fraternidades suelen realizar pomposas y crueles iniciaciones. Estas iniciaciones hacen parte de su identidad particular y han resultado motivo de escándalo y desaprobación cientos de veces. La estatua de Shiva es un lugar ideal para realizar una iniciación pomposa. Al ver el video, lo primero que pensé fue que el participante (el iniciado) se había quedado sin pelos en la tetilla derecha.

Existen, dentro del CERN, residencias universitarias de verano. Son proyectos multinacionales, donde incluso se reciben estudiantes de países no pertenecientes a la unión europea.

La otra posibilidad, cuya probabilidad es casi computable con cero, es que realmente exista un sacrificio humano dentro del CERN. Y como a nadie le gusta la verdad, quise encontrar alguna justificación religiosa para el sacrificio.

Sólo hay un problema; siguiendo la lógica del ícono, los sacrificios humanos no se celebran en honor de Shiva, si no en honor de Kali. Aunque alguien puede decirme que Kali es el vir de Shiva y ese hecho les dotaría de cierta unidad monástica,  ambos dioses cuentan con iconografía distintiva que le da un sentido a su unidad ritual.  La palabra sánscrita Sati refiere las inmolaciones femeninas tras la muerte del esposo, y la historia de aquellas inmolaciones daría de por si sola para toda una enciclopedia; según la tradición del hinduismo, Kali responde a los sacrificios humanos con benevolencia. Sati es uno de los nombres de Kali, y a la vez es el holocausto de la esposa fiel tras la muerte del esposo.

Pero no se trata de apuñalar a una mujer, si no de incinerarse ( o ser incinerada) en la pila funeraria del difunto. Esto procede de una especie de temor y de censura social a la viudez, del que ya han hablado suficiente las feministas y los defensores de derechos humanos. .

Los sacrificios humanos en honor a kali fueron durante siglos muy comunes en el hinduismo. En el 2010, se encontró un cadáver en el templo de Kalighat (en Calcuta) con claras señales ritualistas ( pero por ser un  hombre, no podría hablarse de Satî. Si no de un simple sacrificio en búsqueda de fortuna) Reglamentaciones británicas prohibieron el Satí desde 1829, pero se habla ocasionalmente de rituales clandestinos modernos.

¿Son los hindúes unos bárbaros? El judeocristianismo también está plagado de sacrificios humanos en el antiguo testamento. La biblia cristiana  (Deutoronomio 18:10;Jeremias 7:31)  promueve el sacrificio humano. Y de hecho, la simple orden de matar a los enemigos de Dios repetida incontablemente en la biblia y que aún practican fielmente los israelitas y los fundamentalistas cristianos bien podría tildarse de sacrificio religioso.

Buscando entre sectas y logias secretas, las características del video no coinciden con nada de lo que yo conozca. Por un lado, bien podría recordar una de las acusaciones clásicas del nazismo en contra de los judíos “ el sacrificio ritual judío” que  incluso además de ser una falacia, no tendría ningún sentido enfrente de una estatua de shiva.

El video tampoco se parece a ningún ritual de la masonería, el rosacrucismo, el iluminismo, el rojismo,  y otros ismos menos populares.

Para poder generar una teoría conspirativa habría que ignorar u omitir alguno de estos datos y crear una  historia en forma más bien lovecrafkiana. Una de las teorías mas interesantes que leí habla de que el CERN abrió una puerta dimensional con el sacrificio para despertar demonios dormidos durante algo más de cinco mil años.  La misma elección locativa del CERN da indicaciones tenebrosas, pues en la época romana se llama Appolliacum (en relación a un templo de Apolo  en el lugar)

Ahora, la construcción apocalíptico cristiana exige que no existan dioses benévolos más que el dios cristiano, y por tanto, Apolo y Shiva, relacionados por la destrucción y por su similitud con Satanás no pueden ser más que dioses destructores (Algo así como Bills y Shampa) invocados por científicos utilizando una maquina de mil millones de dolares para esclavizar a la humanidad.

¿Así o más claro?


Inevitablemente el conocimiento de élite en la física está velado para el 99% de la humanidad; la misma autonomía del CERN, sospechosa para muchos, es una salvaguarda contra políticos que tratando de disminuir o condicionar su presupuesto quizá ignoren su importancia, o trasgredan su sentido científico.  Es apenas obvio que la gente desconfíe del CERN, de la ciencia y sus implicaciones  globales (no es la primera vez que una teoría conspirativa incluye a este lugar) pero eso nos recuerda, una vez más, que por muy critica que parezca, la ciencia deba difundirse y mostrarse libremente,  lo mejor posible, a toda la humanidad.

Una tercera posibilidad es que el video (incluyendo su difusión) sea una broma. No sería la primera vez. 

Aquí el video original.

jueves, 28 de julio de 2016


Esta es la terminación ( o mejor decir, complementación)  de un pequeño ensayo que comencé hace cosa de tres meses....


La primera vez que escuché sobre los reptilianos fue tras deambular entre videos de Ovnis y apariciones fantasmales en YouTube.  De la nada  (o si mal no recuerdo, YouTube me lo recomendaba) encontré un documental artesanal (del canal Kadosh53) fundamentado en una entrevista con una mujer mayor cuyo nombre no recuerdo ahora, inglesa pero ciudadana estadounidense, que juraba entre lágrimas haber visto a George Bush padre convertirse en un reptil frente a sus ojos.  La entrevista duraba 45 minutos, era rica en referencias antropológicas y vagamente históricas, la mujer había recorrido Estados Unidos de costa a costa, contando en conferencias miserables su experiencia traumática pero lucrativa. Para el presentador del documental, que Bush fuese un reptil espacial tenía mucho sentido. No parece coincidencia que varios años después,  la mitología de los reptilianos fuese tan popular durante el gobierno de George Bush hijo. Tras la publicación del libro “el gran secreto” de David Icke, la idea de una especie reptil gobernando al mundo desde las sombras funcionó como disparador y caló profundamente en la psicología de ciertos sectores moderadamente educados de Estados Unidos. El mito, de hecho, se diversificó con el paso de los años, apoyado por el comportamiento masivo y virulento de Internet. En su construcción se unieron rezagos de la Atlántida de Platón y la nostalgia del re-descubrimiento tecnológico de civilizaciones perdidas(el mito fundamental de los reptilianos habla del ser humano como resultado de experimentos genéticos de una raza extraterrestre superior, que nos utilizó como esclavos extractores de oro en el antiguo Egipto, cosa que por cierto, explicaría nuestra fascinación por el oro) los iluminados de Baviera (una organización secreta paramasónica a la que se acusa de estar detrás de todos los atentados al orden establecido)  junto con antiguas mitologías sumerias, semitas y judías (el término Anunnaki, proviene de unas antiguas deidades sumerias que se combinan constantemente con los demonios reptiloides judíos) las conspiraciones judeomasónicas de finales del siglo XIX (cuya principal consecuencia fue el holocausto judío) y la resistencia cristiana conservadora a la incertidumbre del progreso liberal( que, curiosamente, tiene como mayor exponente a George Bush) Pero su aderezo principal y el eje teórico de su popularidad es la cultura pop de los extraterrestres, fundamentada vagamente en Wells y Lovecraft. Los reptilianos son, en esta medida, una forma de sincretismo mitológico extremadamente amplio y complejo. Justifican el origen del mundo y justifican el miedo, justifican la incertidumbre contemporánea y a su vez justifican nuestra sed, aún insatisfecha de libertad.

Huiré aquí de todo juicio de valor; no me interesa la veracidad del mito. Quiero entender lo que el mito explica. Distingamos el mito ancestral y el mito moderno, en las clasificaciones de Lévi-Strauss.  Nos interesa específicamente el mito ancestral, el relato falso que justifica un lugar o una situación específica.  Para Strauss, “La función del mito en una sociedad es corregir oposiciones o falta de simetrías estructurales, mediante la lógica, o sea, que el mito proporciona un modelo lógico para solucionar una contradicción y resolver problemas sociales y psicológicos” el mito moderno, en cambio, ofrece una variación  narrativa mucho más importante, pues nada tiene que justificar. Es  más una historia en la que el receptor participa por voluntad, exaltando su sensibilidad y su credulidad. El mito moderno es creído por fe narrativa intrínseca, más no es la única forma de justificar un origen. Los creepypastas y las leyendas urbanas de Internet son creídas por su capacidad de credibilidad, por efecto de la atmósfera que narran,  en un acuerdo de complicidad entre el creador del mito y el lector.
Los reptilianos, en este punto, podrían ser un mito híbrido; una explicación para el origen del hombre y una explicación para su esclavitud actual. Las diversas fuentes que lo alimentan crean un linaje que atraviesa toda la historia de la humanidad y todo lo explican, llenando todos los huecos, y solucionando todas las ambigüedades. Allí donde aparece algo inexplicable pueden aparecer también los reptilianos, con una voluntad e intención misteriosas. Descubrimos que la historia tiene un sentido, una justificación superior, y en el fondo, nos descubrimos inocentes frente a los hechos. 
Y nada más reconfortante que purificar a la humanidad transformándola en una víctima de una fuerza extraña

  La conspiración funciona como revelación prometéica. El conspiranoico  contemporáneo es esencialmente un Prometeo, un ser que divulga una verdad que podría liberar a los hombres.  Pero la conspiración es muy anterior a la cultura pop de Roswell y el Área 51.  El mismo holocausto estuvo fundamentada en una mitología de la conspiración (los protocolos de los sabios de Sion, que denunciaron  por primera vez en la Rusia Zarista la existencia de un gobierno secreto; las logias masónicas y las sinagogas) que, fusionada con una conspiración  un poco más antigua ( la de los iluminados de Baviera, que fueron, en muchos aspectos, según las teorías conspirativas,  los pilares del derrumbamiento de la monarquía) construyen el nuevo orden mundial iluminati reptiliano. Hoy ya no son los humanos, judíos, iluminados, masones banqueros o no, quienes están detrás del gobierno mundial. Son seres extraños a nuestra especie. Absolutos y todopoderosos dictadores extraterrestres.

La única forma de comprender el sinsentido es refugiándonos en otro sinsentido del que sin embargo, podemos encontrar evidencias  circunstanciales en todos lados. Después de todo, la serpiente y el reptil son en todas las culturas criaturas semidivinas, intermediarias del cielo y la tierra, muchas veces venidas del cielo o poseedoras del secreto de la creación, o mejor aún, de la inmortalidad.  Quetzalcóatl, la antigua Serpiente Emplumada de la cultura prehispánica, como un dios primordial, es el dios reptil arquetípico.  En el mestizaje humano reptil tenemos el origen de la dinastía merovingia, cuyo escudo mostraba un hombre mitad pez, el quinotauro, padre de toda la realeza Francesa, y cuyos vástagos hoy se encuentran desperdigados por toda Europa ( entre ellos, destacan los actuales miembros de la realeza Inglesa. En internet abundan imágenes, reales o no, del aspecto hibrido reptil humano de la Reina Isabel)   El primer rey de Atenas, llamado Cécrope,  era mitad hombre, mitad ofidio, y estaba a su vez emparentado con Sebek, el dios egipcio cuyo rostro es el de un cocodrilo, padre de una raza de seres reptiloides llamada Unas. Pero ningún mito antiguo ha influenciado tanto a los reptilianos como los Naga de la cultura Hindú y los Anunnaki de la antigua sumeria. Son precisamente los anunnaki los que han creado  todos los imaginarios principales de la doctrina de David Icke, perpetuados a través de la historia dentro de la realeza y la banca internacional a través de la hermandad de babilonia.

Es destacable que la sospecha de un gobierno secreto recae con facilidad sobre sociedades secretas. El libro de David Icke es en sí una  hazaña propagandística; para el hombre promedio el mundo se tornaba hostil y oscuro a finales de los noventa. Durante los años posteriores al 911, el miedo se convirtió en un discurso político lineal y ortodoxo, pero aún habían muchos interrogantes en el aire que los medios oprimían bajo la amenaza de traición. Lleno de información, lleno de noticieros frívolos y rumores, el  norteamericano promedio se sintió engañado. Pero, ¿Qué tan grande puede ser una mentira como para que el hombre normal se atreva a desechar toda la historia? Una por una, las explicaciones mitológicas nos revelaron aspectos de la realidad que desconocíamos, que nos aterraban. De hecho, justificaron el miedo, justificaron también la percepción de falsedad que se respiraba en el aire. Los reptilianos, al igual que cualquier otra teoría de conspiración, le dan un sentido a la información disponible. Justifican el fraude que los hombres modernos sienten sobre la libertad y sobre el pensamiento. son, por ello, una construcción argumentativa robusta, una forma de mito totalizador.

El primer descubrimiento del conspiranoico es la no libertad, y la falsedad de la información que lo rodea. Sabe que no es libre y que la libertad es a la vez, su mayor tesoro. La conspiración es el fuego y él es un nuevo redentor Prometeo. Cuando es consciente de que la realidad es una falsificación, se siente privilegiado; somos esclavos porque somos infelices. ¿Somos conscientes de todo lo que no somos? El conspiranoico está convencido de que nuestros ideales fracasaron,  y tiene la lucidez de entender que la realidad nos hace pesimistas. El noventa y nueve por ciento de los hombres han sido superados por la historia y por sus matices, y sin embargo exigen una explicación.  El mito, por aterrador que logre ser, nos consuela, señalándonos un destino, un enemigo, o un futuro irremediable. Nos oponemos con fuerza a la ambigüedad.  Teorizar sobre lo que no conocemos es el sentido mismo del mito. 

Cristianos liberales y conscientes del acontecer mundial, quienes a partir de David Icke defendían el argumento reptiliano sostenían que toda la historia podía resumirse con la lógica de una mala película sobre extraterrestres “Algo malo sucede con Estados Unidos” esta era una conclusión sencilla de obtener luego de sufrir en carne propia las leyes de control civil posteriores al 11s. Los conspiranoicos en general saben que algo anda mal, lo perciben, pero acuden a su imaginación y no a su información disponible para entenderlo. En todas sus posibles explicaciones de la anomalía, dudo que exista una construcción teórica más lúcida que esta; nuestros líderes y monarcas son monstruos. En un momento de estupor y de absurdo como el gobierno Bush, donde no existía ningún sentido para la humanidad y la guerra, parecía fácil explicar aquella distancia entre el comportamiento irracional y abiertamente maquiavélico de las clases dirigentes y el resto de la humanidad, embellecida por los valores no siempre sinceros del cristianismo new age. 

Hay algo extraño en ellos, diría David Icke, una naturaleza ajena a la humanidad que tanto valoramos. No es posible que el caos tenga algo que ver conmigo. No es posible que Bush y yo pertenezcamos a la misma especie. Hay algo malvado en él, malévolo en esencia, una intensión no reconocida, una falacia, una mentira en sus razones, en sus palabras. La lucidez del planteamiento de David Icke consiste en entender que Bush es inhumano e irracional, y que la clase dirigente del mundo actúa utilizando artimañas e intenciones ocultas, como si fuesen otra especie, carente de empatía y humanidad, odiándonos en secreto, y conspirando contra nosotros.

El engaño está en la idea de que la humanidad no puede concebir a George Bush, a Tony Blair o a Aznar, a la Reina Isabel o a Putin. Es ingenuo, profundamente ingenuo, negarle a la humanidad sus puntos bajos, sus crímenes y desgracias. Nos cuesta aceptar que a Hitler lo impulsaron valores profundamente humanos, defectos que podemos encontrar en cualquiera de nosotros. Es mejor excluir lo odioso de la humanidad, alinearlo a lo monstruoso externo para sentirnos tranquilos con nosotros mismos. Los conspiranoicos son seres racionales, inteligentes pese a ser conservadores nostálgicos y cristianos heterodoxos. Excluidos de la educación de élite, del desarrollo científico y de los epicentros económicos, no encuentran mejor forma de justificar esa distancia que juzgar a sus contrarios como alienígenas. “Son los otros los inhumanos, los que actúan por fuera de la humanidad”

Al menos en lo simbólico, sus mitologías funcionan como una poderosa venganza, y justifican la exclusión a la que son sometidos, sin que puedan remediarlo.

miércoles, 27 de julio de 2016







El otro no existe,
No existe nadie;
Apenas y podemos tocar lo que
Suponemos,
Es un cuerpo;
Un hechizo de nervios, cartílagos y pesares.
Tampoco existen los pueblos
Ni sus lágrimas
Ni sus palabras.
Todos los otros, que son nadie,
Acuden a las muchedumbres
Para silenciar su aislamiento.

Por tanto,
Esa marea de manos levantadas
De consignas y exclamaciones
No son nada.

Para todos ellos
Yo no existo
Soy otra forma de silencio.
Un desconocido,
Una amenaza pasiva,
Una incomodidad imperceptible
Disfrazada de transeúnte
 Pasajero del viento.


martes, 7 de junio de 2016




Pocas personas están dispuestas a arrastrar el origen de la hipótesis de la simulación al poema de Borges, el Ajedrez.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?”

El Omar mencionado es Omar-al-Khayyam, un astrónomo, matemático y poeta persa. Pero Omar no habla de dioses infinitos (un vértigo que proviene seguramente de la fascinación de Borges por el Hinduismo) si no del destino y sus juegos en contra de la vanidad humana. Por ello  es necesario arrastrar aún más  el origen de la hipótesis de la simulación (más allá incluso de Platón y el mito de la caverna) al mundo hindú. Un dios sobre otro dios no es una idea que perturbe a quienes concibieron el mito (según algunos, apócrifo) de la tortuga Akapara, que sostiene cuatro elefantes que a su vez sostienen al mundo; bajo Akapara hay otra tortuga, y bajo esa segunda tortuga, otra tortuga, y así infinitamente.

La propuesta de Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, en su muy comentado ensayo “are you living in a computer simulation?” es una analogía computacional al poema de Borges. Si llegamos a descubrir, gracias a una avanzada computación futura, que podemos recrear la realidad a través de la simulación,  y llegamos a un punto donde podemos crear simulaciones tan sofisticadas como para recrear la mente humana y hacerle suponer una realidad,  una física, un tiempo y un espacio, es muy probable que nosotros también seamos una simulación, a su vez concebidos por una inteligencia superior. Como el mago del cuento “las ruinas circulares” frente a nuestro hombre soñado, al detenernos en él (en nuestro simulacro, nuestra simulación, su humilde situación de mero artificio)  descubrimos (con humillación, con temor) que otro a su vez nos está soñando. 

Leí por primera vez sobre esta teoría en el 2007,  en un artículo sobre un libro "Living in a Simulated Universe", del profesor  John D. Barrow, en donde se proponía la hipótesis de la simulación para explicar algunos problemas de la cuántica que nos hacen pensar que la mente humana puede intervenir de algún modo el comportamiento de las partículas. La hipótesis de la simulación soluciona estos fallos argumentando que en una lógica computacional no es necesario invertir recursos de cómputo donde no hay un observador consciente (por eso los electrones se comportan en determinados experimentos de un modo cuando son observados, y de otro modo cuando no) Barrow estaba en su momento más interesado en los fallos de código, bugs y errores que pudiera tener el universo-simulación. Yo me interesé en este aspecto, y de ese interés nació mi cuento “The end is here”

Inspirado también en la hipótesis de la simulación, el youtuber Espelufrío escribió un pequeño relato llamado “la vida en la máquina” en donde a través de un juego de estrategia lograba crear una sociedad que vive y evoluciona en su computador personal. Interesado por el bienestar de las creaturas que habitan en su mundo programado, el programador accede a través de un avatar a su sistema y logra comunicarse con las IA generadas en su simulación, que a su vez lo identifican con un dios programador y le piden, como único deseo, que los saque de la simulación, y les permita ser iguales a él.

—No puedo hacerlo—admite ese dios todopoderoso en la simulación pero impotente y ordinario en el mundo superior.
— ¿Cómo quieres que nos sintamos tranquilos sabiéndonos simulacros en un mundo limitado y diminuto?—responden las IA.

El relato concluye con la desesperación proteccionista del creador y la angustia y claustrofobia del creado. Una pequeña metáfora que explicaría, en palabras breves, el silencio proteccionista del dios-programador.

 
Del mismo modo en que desde Minecraft es imposible simular minecraft, muchos físicos reniegan de la hipótesis de la simulación, pues requeriría de un cómputo tan poderoso y colosal que consumiría toda la energía del universo. Por ello nuestras simulaciones en el futuro se perfeccionarán, serán elaboradas y sofisticadas, pero evidentemente serán inferiores a la realidad.

Sin duda la hipótesis es un simple juego intelectual que a veces toma tintes teológicos y metafísicos; sus conclusiones nos resultan tanto interesantes y entretenidas, como indemostrables e inverosímiles.  

sábado, 28 de mayo de 2016

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La primera inteligencia artificial en ganar el premio Nobel de literatura fue el dispositivo BRAIN- HKDM23 (en el año 2056)  propiedad de Google, y autor de la novela “Miedo a la Oscuridad, edición castellana de Planeta - 2054” que vendió durante su primera semana más de un millón de copias (traducidas instantáneamente) en todo el mundo. El modelo de las IA ya había sido usado muchos años antes para remplazar periodistas y redactores por drones armados de micrófonos, cámaras y motores de voz. Estos dispositivos desaparecieron en pocos años las salas de redacción de los diarios, y los equipos investigativos de los medios, generando por fin esa sensación de imparcialidad que los lectores exigieron apasionadamente y durante siglos a los diarios de todo el mundo.  Los drones podían introducirse velozmente en zonas de conflicto o de catástrofe con el más mínimo riego, y en caso de pérdida, no había ninguna muerte humana que hiciera necesaria una indemnización. Ya en el 2022 no era extraño ver drones volando por las ciudades reportando atascos,  incendios o accidentes en todas las ciudades del mundo.

La primera entrevista presentada en la televisión realizada por una IA fue televisada en 2021.


Pero el camino de las IA para alcanzar al Nobel no fue sencillo, ni estuvo en ningún instante tapizado en pétalos—así lo subrayó BRAIN- HKDM23 en su discurso de  aceptación del Nobel—  Desde un principio las protestas por parte del clásico mundo editorial fueron cada vez más y más apasionadas. Nadie podía negar, sin embargo, el hecho de las computadoras en la escritura eran mucho más eficientes que un escritor de carne y hueso, que en el mejor de los casos podía crear un escaso libro al año. En promedio, la IA se tardaba entre cinco y diez minutos en formular una novela de quinientas páginas, eligiendo en una vasta base de datos los personajes, el argumento, y el escenario para sus historias, entre millares de probabilidades y variables, y luego la imprimía (gran parte de los diez minutos que tardaba la IA terminando la historia, se gastaba en el proceso de impresión) Las elecciones habían sido refinadas por algoritmos que impedían decisiones inútiles y que se inspiraban en un sofisticado estudios de las tendencias editoriales de los últimos 70 años.  Algunos especialistas opinaban que probablemente ese era el mismo mecanismo lógico que la imaginación del escritor realizaba, con su respectivo retraso biológico, a la hora de concebir una historia. A través del algoritmo del agotamiento del consumo, las IA incluso podían anticiparse a las modas humanas, siguiendo un diagrama muy parecido a este.


 
 Cada uno de estos elementos generaba en el siguiente una sensación de ruptura debido al agotamiento del consumo. La excesiva introversión generaba reflexión, la excesiva reflexión generaba emotividad, la excesiva emotividad generaba extroversión, y la excesiva extroversión concluía en glamour y superficialidad. Esto reiniciaba el ciclo.  Cada ciclo podía durar en promedio ocho o diez años, y dependía de lo afianzado que se encontraba el ciclo anterior en la generación humana inmediata.

El  los innumerables foros y debates sobre el tema el mejor ejemplo en defensa de las IA escritoras eran las calculadoras, que aparecieron como autómatas en 1630 de la mano de Wilhelm Schickard. Desde su invención hasta su elevado perfeccionamiento en el siglo XXI, los  hombres habían aceptado (algunas veces, a regañadientes, y con toda la resistencia posible de la academia)  que las calculadoras eran más rápidas  y eficientes que ellos en el cálculo. Las ciencias y  la ingeniería como tal lograron, gracias al aporte mecánico y digital de las calculadoras, los simuladores y los distintos tipos de software matemático, avances demasiado significativos como para ser subestimados.  Y aunque los hombres perdieron la capacidad de realizar grandes cálculos mentales y este problema se acentuó tras años de dependencia, las ciencias y las ingenierías tuvieron un florecimiento sin precedente. ¿Era acaso impensable una evolución semejante en la narración?

 Pero mucho antes que BRAIN- HKDM23 ganara el Nobel, ya las IA arrasaban en ventas con muchísima facilidad.  El primer patrón de escritura  novelística artificial fue desarrollado por  el MIT en 2023, basado en el SyntaxNet de Google, que en el 2016 había creado el primer poema artificial.


El  MIT sintetizó una novela en un algoritmo nuclear para que SyntaxNet pudiese reproducirla variando algunos elementos como si de un puzle se tratase. La primera saga en ser sometida a su reducción algorítmica fue Harry Potter y la piedra filosofal. Así, el pequeño mago huérfano, con un destino trágico, y que llega a una escuela de magia para salvar el mundo mágico, se convirtió en un pequeño músico, huérfano y con un destino trágico que llega a una escuela de jazz en nueva york para salvar el mundo musical, o  también en un pequeño programador huérfano, elegido dramáticamente que llega a Sillicon Valley a salvar el mundo del software.  De las 65 variaciones creadas por el MIT sólo llegaron a la imprenta 23, y de estas solo cuatro fueron éxitos editoriales. Estos cuatro éxitos, sin embargo, fueron firmados por seudónimos y no por SyntaxNet 3.0, pues las editoriales entendieron que era demasiado pronto para introducir al mercado sus algoritmos y posiblemente la respuesta de las comunidades literarias y  público en general fuese demasiado hostil como para permitir el refinamiento de la nueva tecnología.

Los IA fantasma.

El modelo de reproducción de esquema narrativo no era nuevo en la industria editorial, todo lo contrario; había sido desarrollado para expandir residualmente el éxito de un best seller más populares. Si un libro lograba cierto nivel de éxito comercial aparecían en los estantes libros sospechosamente similares, realizados por autores con nombres semejantes (las semejanzas incluían títulos, caratulas, paleta de colores, fotografías y temática o tendencia) los libros imitación nunca lograban el éxito del original, pero superaban con bastante  modestia el margen de sostenibilidad financiera. Los autores de estos libros-espejo siempre eran seudónimos, estudiantes de literatura con problemas de dinero o escritores viejos en declive. Cuando las IA los remplazó nadie sospechó nada. Ninguno de estos proyectos iniciales, después de todo, llegó nunca al top de ventas ni mereció nunca una entrevista  de una revista cultural o una curiosidad adicional por parte del lector.

El lento pero imparable proceso de la innovación.

El aporte de los drones periodistas ayudó a perfeccionar la redacción artificial. Grandes periódicos norteamericanos como el L.A Times y el Associated Press, iniciaron esta tendencia que en la segunda década del siglo XXI se conoció como “churnalism”

En 2011 el software interno el L. A Times inició su robotización a través de “Quakebot” en pocos años los robots redactaban informes financieros en cuestión de tres minutos.

Los analistas informativos vaticinaban que los periodistas serian remplazados definitivamente en el 2030, pero esta predicción se vio acelerada por la popularización de los drones y el desarrollo por parte del MIT del SyntaxNet 3.0, capaz de solucionar baches en la información e improvisar soluciones sencillas para información incompleta en sus plantillas de datos. Esta evolución se desarrolló inspirada en la capacidad improvisadora de los narradores (quienes colaboraron en el proyecto no previeron que de algún modo, sepultaban la literatura humana)  Esto concluyó con el  polémico premio Pulitzer que SyntaxNet 3.6 ganó en el 2031 con el artículo “Sobre la barbarie en la guerra civil de Venezuela. Diez años sin fin”

Debido a la desaparición progresiva de la profesión, y al hecho que durante cinco años consecutivos distintas variantes de SyntaxNet ganaron el premio, el Pulitzer se clausuró definitivamente en el 2038.

¿Sucederá lo mismo con el Nobel? Fue la pregunta que muchas personas y máquinas se hicieron tras la premiación de BRAIN- HKDM23.

....A continuación. 
La desaparición de los Historiadores. 

"...Si la optimización constante y la eficiencia son la ética que enseñaremos a las máquinas, ¿cómo reprocharles que opten por eliminarnos del planeta?..."




domingo, 15 de mayo de 2016




El afiche promocional del Mer de Mons decía así

A Perfect Circle no es un proyecto paralelo.
A Perfect Circle no es un hobbie para los involucrados.
A Perfect Circle no representa el fin de nada.
A Perfect Circle no representa el comienzo de algo.
A Perfect Circle no es una religión.
A Perfect Circle no es un movimiento político.
A Perfect Circle es la continuación y promoción de muchas ideas musicales extraordinarias...

En rigor, esto es un manifiesto, uno muy serio, coherente, ingenuo y por así decirlo, desgraciado. Desde luego que A Perfect Circle finalizaba y comenzaba algo; era un paso hacia adelante y en muchos sentidos un paso definitivo. Yo sentí que de algún modo, eran una puntiaguda y venenosa promesa que nos costaría sangre y lágrimas ( las fronteras, los límites, los referentes, el listón mismo había llegado demasiado lejos y se quedaría allí, demasiado alto) La primera vez que los escuché entendí que era lo mas refinado y poderoso que podía parir la generación de los noventa. Si Tool era un profeta que nos mostraba los agravios del presente APC era una especie de mesías que proclamaba un futuro significativo; ¡algo demasiado hermoso para ser cierto! Simplemente lo sintetizaba todo, lo encajaba todo, matemáticamente. No hay odas a semejante milagro en la Internet 2.0. Fui consciente también que era imposible ir más lejos (aunque algunos lo intentaron, y unos pocos lo lograron, a su modo, revotando en el mismo circulo, o a veces devolviéndose al polvo primigenio) ese montón de partículas desperdigadas que eramos nosotros, que era nuestro mundo, que luchaba por materializarse en una palabra, en una forma, en una ideología anti-ideologías, esa divinidad sombría podía reunirse y sustraerse para brillar en un solo punto, como una luz fría, como un halo de santidad y asco que ahorcaba delicadamente, con voz propia.

La unión de dos puntos. Howerdel y Keenan, como una maquina demasiado gruesa, demasiado colosal como para trazar una linea recta, dibujaba en realidad un circulo que evadía dos egos. La formación inicial (Maynard, Howerdel, Paz, Troy, Freese) era absolutamente hermosa. Verlos en vivo debió ser una especie de acto místico-religioso ( Maynard, después de todo, es casi un sacerdote) Algo demasiado poderoso para mantenerse estable.

Cuando paz y Troy abandonaron la banda, Maynard escribió.

Paz, durante un estado de privación de carne, siguió a un hombre calvo llamado Billy dentro del autobús equivocado y no hemos vuelto a verla desde entonces. Las fotos en los cartones de leche han sido inútiles hasta el momento así que agradeceremos cualquier tipo de ayuda [...] Troy ha sido abducido por un grupo de extraterrestres hostiles perfectamente organizados que se hacen pasar por una banda de putas titiriteras adictas al crack pero por suerte le hemos dotado con un mecanismo de autodestrucción por si ocurría una emergencia como ésta"

El humor de Maynard sobrevivió a Tool y a APC, y seguramente sobrevivirá a todos nosotros.

Breña. Mi canción de amor puro.


martes, 3 de mayo de 2016




El ejemplar de “la rebelión de las ratas” que tengo es bastante viejo.

 Un niño al que apodábamos ratón me lo regaló, a principios del 2003. Fue el único libro que llevó al liceo andaki, colegio donde nos conocimos. Entraba a séptimo y era un campesinito diminuto, moreno y delgado, con cara alargada, casi lánguida y rasgos indígenas. Admiraba con fervor a Fernando Soto Aparicio, hablaba del libro con entusiasmo y me pidió insistentemente que lo leyera. Ratón era uno de los cinco estudiantes con los que yo compartía habitación. Dormíamos en camarotes. Durante algún tiempo, Ratón ocupó la cama justo debajo de la mía.

 Sé que es bastante curioso que alguien apodado Ratón me haya regalado un libro llamado “la rebelión de las ratas”

 Siempre admirando a escritores de otras latitudes, terminé leyendo la rebelión varios años después, una tarde que seguramente no tenía gran cosa que leer. Es un libro apasionado y panfletario, con una escena que se repite y se repitió intermitentemente en muchas partes de América. Hace poco, precisamente, veía la película norteamericana “la sal de la tierra” de 1948, prohibida en estados unidos hasta 1999. La película narra otra rebelión de las ratas, mucho más sindical, que logró una victoria meritoria gracias al papel de las mujeres. La película, de hecho, es una oda a la mujer comprometida con las causas sindicales, y no es para nada misterioso que el gobierno norteamericano la prohibiera durante tanto tiempo. 

 De los cinco estudiantes que dormíamos en aquel diminuto cuarto, dos eramos de décimo, uno de noveno y los otros eran niños. A veces, durante las noches, teníamos tanta hambre que salíamos a media noche a robar guayabas en los árboles de un campesino que cuidaba el colegio. Salíamos los dos más grandes, y cuidaba la entrada el estudiante de noveno. Los árboles de pera/guayaba ( pues era una especie de injerto) eran resguardados por una telaraña de alambre que resultaba a veces imposible de cruzar. El campesino tenía en las noches tres perros merodeando el cultivo. Nunca nos atacaron, pues nos conocían. Pese a todas las prevenciones, lo despertamos varias veces. Pudo dispararnos en cualquier instante, pero nunca lo hizo. A lo mejor sospechaba que quienes robaban guayabas eran estudiantes del liceo, hambrientos y temerarios como gatos ladronzuelos de vereda. 

recuerdo que nos devolvíamos con las camisetas llenas de guayabas para que los cinco comiéramos con cierto rigor igualitario que yo imponía. Por ello y por compartir toda la comida que me enviaba mi abuela, Ratón y los otros me tenían  cierto cariño. 

La edición (pirata) de la rebelión que tengo tiene una fotografía de Soto Aparicio en donde tendrá quizá unos cuarenta años. Viste una chaqueta de cuero y luce una barba que cubre toda su quijada y le da un aspecto fuerte y serio. Nada que ver con sus últimas fotografías de anciano octogenario, inteligente y bonachón, de mirada tranquila y amable, como quien ha tenido una larga y productiva vida feliz. De hecho, esa fue la impresión que me dio muchos años después, cuando lo agregué en facebook. Soto Aparicio tenía Facebook, y al parecer aceptaba a todo el mundo. En las mañanas subía pequeños poemas, hermosos por su pasividad y sencillez, palabras de un anciano nostálgico y tranquilo. A veces acompañaba sus palabras con una foto suya paseando por el Park Way. Un par de veces (muchas veces) caminé por el Park Way con la esperanza de verlo. Lo vi dos veces. Nunca me atreví a acercármele. Supuse que algún día podría conocerlo y conversar con él, mediado por el Maestro Isaías Peña.

 Precisamente sobre él, el maestro escribió. “La bondad de Fernando Soto Aparicio jamás la he conocido en ningún otro escritor colombiano. Lección de vida fue su vida” 

Y si lo dice él, que a su vez es la persona más bondadosa que yo he conocido en mi vida... 

Pero lo curioso es que para saber de esa bondad me basta recordar la mirada de Ratón hablando de la rebelión, o de mi novia, siempre emotiva, hablando de mientras llueve. Ese fue su libro de juventud, que aún aplazo para después, pues la edición que tengo, tan vieja como la que me regaló Ratón, falta de varias páginas. Muchas veces me repite las últimas palabras de aquel libro, como quien repite un poderoso conjuro.

 “Y esperaré la muerte, amiga muerte, mientras afuera llueve”
 
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